Ayer, luego de haber tenido clases, tuve que salir de mi casa con destino a Concepción. ¿El motivo? Tenía médico a las 18.15 hrs. Salí muy abrigado. Llovía a cántaros. Estaba mojándome en el paradero, con mi pasaje en la mano y mi pase escolar, esperando que pasara una micro de la línea 42 "Minibuses Hualpencillo", cuyo recorrido fuera por la autopista 154. En eso, apareció una. La hice parar... mejor dicho, traté de hacerla parar, ya que el chofer hizo caso omiso y pasó de largo. "Por la mismísima..." me dije, mirando el reloj. Sólo me limité a esperar la siguiente, que no demoró nada en pasar. Pero, increíblemente, también pasó de largo. "Choferes descriteriados", me dije lleno de rabia.
Mojado hasta los calcetines, tuve que ir a otro paradero, al lado de un semáforo, con la esperanza de que la luz roja detuviera el bus y así poder subir. Y así ocurrió. Un bus de la Hualpencillo se detuvo en el semáforo y pude subir.
Pagué con $200 (el pasaje escolar cuesta $140). Pero, al mostrar el pase, me miró lleno de enojo y me tiró el vuelto en las manos. ¿Para qué hablar del boleto? Se hizo el leso. Tuve que insistirle en que me entregara un boleto para que me lo pasara. Me fui a sentar y disfruté del viaje hasta llegar a destino, no sin antes pensar en todo lo ocurrido. Decidí entonces "descargarme", no sólo contra los choferes de la "Hualpencillo", sino en general de la mayoría de los choferes de las líneas licitadas y no licitadas del Gran Concepción.
Sin embargo, pasado 6 años desde que se inició la marcha de este sistema, ¿Se han cumplido aquellas dos promesas? Es verdad, las máquinas son nuevas y muy cómodas. Pero todavía podemos encontrar micros antiguas (por ejemplo "Las Bahías" [Línea 70], "Pedro de Valdivia" [Línea 72] y "San Pedro del Mar" [Línea 23]), cuya vida útil ha caducado. ¿Y para qué hablar de la "capacitación de los choferes"? Eso es cosa aparte. Por favor, no nos veamos la suerte entre gitanos. Es verdad que hubo mucho progreso, pero hay deficiencias que no se pueden pasar por alto.
Es verdad que algunos se aprovechan y pagan escolar a las 5 de la mañana un día domingo, después del carrete. Pero ¿por qué pagamos todos el mismo precio? Los estudiantes que, honradamente, pagan su pasaje con su pase, ¿no merecen más respeto? ¡¡POR FAVOR!! Desde el año 1999 hasta hoy el pasaje escolar subió de $80 a $140 y el adulto de $200 a $410. Estamos pagando por un servicio y queremos que sea de calidad. Exigimos más respeto. Al fin y al cabo, somos humanos, ¿no?
Y, por favor, no me vengan con que los choferes tienen problemas, porque todos tenemos dificultades. Es la ACTITUD la que nos hace enfrentarlas de la mejor manera.
Aquí hay que decir las cosas como son. Y hay que dar nombres. Aquí, los que se llevan el premio de ser los choferes más pesados y estresados y qué sé yo de toda la intercomuna son los de las líneas que viajan a Coronel y Lota. Tienen fama de pelear con los estudiantes. No paran para que ellos suban, y en días lluviosos los estudiantes tienen que esperar todos apretados en un paradero. Tiene que llegar un carabinero para hacer parar una "Ruta 160" y así pudieran subir parapelear con el chofer viajar a Concepción.
Pagué con $200 (el pasaje escolar cuesta $140). Pero, al mostrar el pase, me miró lleno de enojo y me tiró el vuelto en las manos. ¿Para qué hablar del boleto? Se hizo el leso. Tuve que insistirle en que me entregara un boleto para que me lo pasara. Me fui a sentar y disfruté del viaje hasta llegar a destino, no sin antes pensar en todo lo ocurrido. Decidí entonces "descargarme", no sólo contra los choferes de la "Hualpencillo", sino en general de la mayoría de los choferes de las líneas licitadas y no licitadas del Gran Concepción.
Una licitación con promesas no cumplidas
Por allá por el año 2002, el Ministerio de Transportes decidió establecer una licitación para ordenar el sistema de locomoción colectiva de la intercomuna. Entre las promesas de esta nueva etapa, conocida como "Biovías", estaban la renovación de los buses y la capacitación de los choferes para entregar un mejor servicio a los usuarios del transporte.
Sin embargo, pasado 6 años desde que se inició la marcha de este sistema, ¿Se han cumplido aquellas dos promesas? Es verdad, las máquinas son nuevas y muy cómodas. Pero todavía podemos encontrar micros antiguas (por ejemplo "Las Bahías" [Línea 70], "Pedro de Valdivia" [Línea 72] y "San Pedro del Mar" [Línea 23]), cuya vida útil ha caducado. ¿Y para qué hablar de la "capacitación de los choferes"? Eso es cosa aparte. Por favor, no nos veamos la suerte entre gitanos. Es verdad que hubo mucho progreso, pero hay deficiencias que no se pueden pasar por alto.
Es cosa de respeto, señores choferes
Mi caso, relatado al principio de este artículo, no es aislado. La mayoría de los estudiantes tienen problemas con los choferes porque éstos los tratan mal, o no aceptan el pase escolar (siendo que ellos mismos firmaron un acuerdo con los estudiantes secundarios y universitarios para la creación de un pase con tarifa rebajada), porque no dan el vuelto o porque no entregan el boleto (que es el impuesto que se paga por viajar). La mayoría de los estudiantes prefieren no discutir el tema con los choferes para evitar problemas (como el ocurrido en Santiago, donde un joven recibió un balazo por parte del chofer enojado porque había pagado con pase en la noche).
Es verdad que algunos se aprovechan y pagan escolar a las 5 de la mañana un día domingo, después del carrete. Pero ¿por qué pagamos todos el mismo precio? Los estudiantes que, honradamente, pagan su pasaje con su pase, ¿no merecen más respeto? ¡¡POR FAVOR!! Desde el año 1999 hasta hoy el pasaje escolar subió de $80 a $140 y el adulto de $200 a $410. Estamos pagando por un servicio y queremos que sea de calidad. Exigimos más respeto. Al fin y al cabo, somos humanos, ¿no?
Y, por favor, no me vengan con que los choferes tienen problemas, porque todos tenemos dificultades. Es la ACTITUD la que nos hace enfrentarlas de la mejor manera.
Aquí hay que decir las cosas como son. Y hay que dar nombres. Aquí, los que se llevan el premio de ser los choferes más pesados y estresados y qué sé yo de toda la intercomuna son los de las líneas que viajan a Coronel y Lota. Tienen fama de pelear con los estudiantes. No paran para que ellos suban, y en días lluviosos los estudiantes tienen que esperar todos apretados en un paradero. Tiene que llegar un carabinero para hacer parar una "Ruta 160" y así pudieran subir para
Se conoce el caso de una joven, quien iba a la Universidad del Bio bío. Su caso salió a la luz pública luego que el chofer de una micro, creo que una "Ruta 160", no esperó que ella bajara de la micro y partió como si nada. Sufrió una grave lesión en la cabeza al caerse de la micro. O el caso de una joven que murió luego que el chofer tampoco esperara que bajara completamente del bus y partió, cerrando la puerta y atorando la mochila de la chica. Murió al chocar con diversos objetos en el camino.
No estoy pidiendo que nos venguemos de ellos. No es fácil trabajar como chofer, especialmente en los tiempos en que vivimos, que son "críticos, difíciles de manejar" (2 Timoteo 3:1-5). Sólo hay que tomar conciencia de los problemas que día a día viven tantos los choferes como los estudiantes del gran Concepción. Quizás se puedan tomar medidas para mejorar el sistema de transporte del Gran Concepción. ¿Acaso a los estudiantes no les gustaría que los choferes los trataran como en la foto?
Espero sus comentarios.
No estoy pidiendo que nos venguemos de ellos. No es fácil trabajar como chofer, especialmente en los tiempos en que vivimos, que son "críticos, difíciles de manejar" (2 Timoteo 3:1-5). Sólo hay que tomar conciencia de los problemas que día a día viven tantos los choferes como los estudiantes del gran Concepción. Quizás se puedan tomar medidas para mejorar el sistema de transporte del Gran Concepción. ¿Acaso a los estudiantes no les gustaría que los choferes los trataran como en la foto?
Espero sus comentarios.
