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jueves, 29 de enero de 2026

473. Desesperación


Hace muchos años atrás, por allá por el año 2017, toqué un tema que, en ese entonces, me causaba más de algún dolor de cabeza. Y es que esto de vivir en comunidad trae algunos problemas de por medio. En esa ocasión hablé sobre los ruidos molestos... creo que todos en algún momento hemos tenido algún vecino que tenga la música muy alta o haga fiestas hasta bien entrada la noche.

domingo, 31 de agosto de 2025

467. Cuando sientes que ya no das más


¿Cómo saber cuándo es tiempo de parar? ¿Cómo saber que es momento de tomar una pausa y pensar en cómo llevas tu vida? ¿Es trabajar y trabajar el único motivo por el que debo vivir? ¿Hay algo más que simplemente sacarme la mugre para llevar el sustento a mi hogar? Preguntas como éstas creo que todo el mundo debe hacerse de vez en cuando. La cuestión es: ¿En qué momento de nuestra agitada y apresurada vida hay que detenerse y meditar?

miércoles, 20 de agosto de 2025

465. ¿Qué estamos haciendo con nuestras vidas?


Hace unas semanas fallecieron dos personas muy queridas para mí, que marcaron varios años de mi vida. Al margen de lo triste del momento, todo lo vivido en esos días me llevó inevitablemente a una pregunta que todos deberíamos hacernos de vez en cuando: ¿qué estamos haciendo con nuestra vida?

No es fácil pensar en la muerte. De hecho, solemos evitarla como si nunca fuera a alcanzarnos, aunque sabemos que es lo único seguro que tenemos desde que nacimos. No se trata de obsesionarse con la idea, sino de recordar que el tiempo es limitado y preguntarnos si lo estamos usando en lo que realmente importa.

En el funeral de estas dos personas, cuyos discursos escuché por Zoom, no dejaba de pensar: "¿Qué hago yo con mi vida? ¿La estoy usando bien?". Y ahí me di cuenta de algo: amo vivir. Y creo que todos compartimos ese deseo de querer vivir para siempre. Esa chispa en nosotros nos recuerda que la vida es un regalo, y que vale la pena vivirla de la mejor manera posible.

El problema es que muchas veces corremos de un lado a otro, persiguiendo metas que, aunque importantes, no siempre llenan el corazón: dinero, fama, prestigio, placeres. No digo que esté mal tener sueños o disfrutar de cosas buenas como viajar o alcanzar un logro personal. El punto es el orden en que ponemos las prioridades. Porque al final, ¿qué vale más: tener éxito externo o tener una familia unida, buenos amigos y una relación profunda con Dios y con uno mismo?

La vida está hecha de momentos sencillos que no vuelven: una conversación con tu hijo, un abrazo sincero, una risa compartida con amigos, una oración en silencio. ¿De qué sirve acumular riquezas o reconocimientos si al final no tenemos tiempo para disfrutar de lo esencial?

La muerte nos recuerda que todos llegaremos al mismo destino. Y cuando eso ocurra, lo que quedará será la huella que dejamos en otros. No en cuántas cosas conseguimos, sino en cómo amamos, cómo acompañamos y cómo hicimos sentir a quienes caminaron con nosotros.

Por eso me lo pregunto con sinceridad: ¿cómo me recordarán el día que ya no esté? ¿Como alguien que corrió tras lo superficial, o como alguien que supo estar cerca de su familia, de sus amigos y de Dios?

Yo elijo vivir mi vida con calma. Trabajo, sí, porque es necesario. Pero también disfruto de mi esposa, de mi hija, de mis amigos, y de mi relación con Dios. Porque, de nada sirve ganar el mundo entero si al final se pierde lo más valioso.

Vale la pena detenerse un momento y preguntarse: ¿qué estamos haciendo con nuestra vida?

domingo, 10 de agosto de 2025

463. ¿Por qué la gente es tan sucia?

Este artículo formó parte del "Tema de portada" de abril y mayo de 2025

¿Te has preguntado alguna vez por qué la gente es tan sucia? Y no hablo de que no se duchen ni se aseen a modo personal. Hablo de la manía de botar basura en la vía pública. A lo largo de los años en los que he escrito en este blog, varias veces he tocado el tema de cómo la gente. ¿Será la crianza? ¿Será la cultura? ¿Será pura flojera?

Es un tema interesante de tocar, puesto que donde yo vivo hay mucha gente que acostumbra a botar la basura en la calle, en sitios eriazos, sin importar la limpieza de su entorno. Antes de casarme, vivía en casa de mis padres, que quedaba en la esquina de dos calles. Desde que tengo uso de razón que recuerdo basura en el poste de aquella esquina. No importa cuántos letreros pusiera la municipalidad prohibiendo el botar basura: siempre había allí escombros, basura... hasta sillones y refrigeradores en mal estado tiraban en ese lugar.

Me daba rabia: era tanta la indiferencia de la gente que, minutos después de que pasaba un camión a recolectar lo que esta gente desechaba, ya iban de nuevo a botar más porquerías. Nunca hubo un miserable día en que esa esquina estuviera limpia. Y, como no, mis padres también se molestaban. Mi padre en un principio salía a increpar a los sucios. Dejó de hacer luego de que, al encarar a un tipo que había ido en una camioneta a botar desperdicios, justo en esa noche apedrearon la casa. ¿Coincidencia? No lo creo.

Creo firmemente en que el problema de la suciedad en las calles será de nunca acabar mientras los seres humanos gobernemos en este planeta. Al ser humano (en general) no le interesa su entorno. Es egoísta: sólo piensa en sus propios intereses. ¿Cuántas empresas contaminan a destajo sin importar el daño que provocan? Es lo mismo que ese vecino que ensucia la esquina de su pasaje, pero a mayor escala.

Por lo menos quedo con mi conciencia tranquila de que YO hago algo por mantener el frontis de mi casa limpio, por botar la basura donde corresponde, y por inculcar esos valores en mi hija. Como me dijo un buen amigo tiempo atrás: la limpieza de la casa habla de quien la habita. Y eso aplica a toda esfera de la vida: la casa, la vecindad, la ciudad... el planeta. Ahí se las dejo...

martes, 29 de abril de 2025

458. Doble estándar


Hace algunas semanas acá donde vivimos nos enteramos de una noticia que a varios puso en alerta. Se puso en venta un gran terreno en el Santuario de la Naturaleza de la Península de Hualpén, que queda muy cerca de donde vivimos con mi familia. Es un terreno de 326 hectáreas pertenecientes al Fundo Ramuntcho. 

Al estar dentro de una zona protegida, muchos comenzaron a hablar indicando que el Estado debe comprar el terreno para que no se utilice ese lugar para construcción de viviendas y arruine esa zona ecológica. Hasta el alcalde de la comuna indica que pueden aprovechar los dineros de las multas pagadas por la ENAP (Empresa Nacional del Petróleo, que tiene sus instalaciones en la misma comuna, y ha tenido que pagar harto en multas por sus episodios de contaminación) para comprar el terreno en venta en Ramuntcho.

Hasta ahí todo suena bien. La gente está interesada en preservar este lugar. Personalmente voy constantemente para allá y es un hermoso sitio que, sin duda alguna, hay que cuidar y proteger. Desde hace unos días que andan recolectando firmas en toda la comuna a todo aquel que esté de acuerdo con que el Estado compre el terreno. Y muchos, cientos (o miles) han firmado. La pregunta es: ¿siempre tenemos esa disposición de cuidar nuestro entorno?

Una foto que saqué hace casi 20 años en la desembocadura,
ubicada en el santuario de la naturaleza península de Hualpén.

Hace muchos años atrás toqué el tema de la basura (algunos artículos son los números 147, 234 y 312), y de cómo la gente es tan cochina que ni siquiera son capaces de cuidar su propio entorno, su propia esquina, su propia manzana en donde viven. Es aquí donde me pregunto, sinceramente, ¿cuántas de estas personas que están tan preocupadas por el medio ambiente, y que temen que dañen el santuario, no mantienen limpio el lugar donde viven?

¿Será que sólo hay que mantener en óptimas condiciones sólo los lugares naturales que están lejos de las ciudades? ¿No hay que preocuparse también de que las zonas urbanas estén limpias? Lo pregunto porque, con mucha vergüenza lo digo, Hualpén no es una comuna linda que digamos, por mucho que algunos pocos se esfuercen por mantener limpio, o por mucho que la municipalidad construya áreas verdes en algunas zonas. ¿Exagero? Las fotos hablan por sí mismos:

Tanta es la flojera de la gente, que ni siquiera son capaces
de dejar las botellas dentro de los contenedores, que no
estaban llenos aún.

Una calle sin salida usada como vertedero

Habiendo un letrero de "No botar basura", lo hacen igual

Lo mismo que en la foto anterior

Ni siquiera son capaces de echarla adentro...

Esto es un asunto cultural. No importa la clase social, ni los estudios, ni cuánta plata tenemos. Es meramente nuestra crianza: la forma en que nos enseñaron a tratar al planeta. Y no es que esté mal que la gente pida que los lugares declarados como santuarios se preserven para generaciones futuras, pero estoy totalmente convencido que, antes de eso, hay una tarea mucho más fácil: que nuestro entorno esté limpio. Nuestra ciudad, nuestra población, nuestra calle, nuestro pasaje, nuestro antejardín... nuestro hogar. Muchas veces paso por calles que, de verdad, dan asco. Y la gente que vive a su alrededor pareciera ser que no les importa... o si les importara, no hacen nada por cambiarlo.

Este problema no es de Hualpén solamente. Es un problema como humanidad. Varias veces he tocado el tema de la contaminación, y el daño terrible que le ocasiona a nuestro planeta. Ser de doble estándar no ayuda mucho a mejorar la situación: si exigimos que las autoridades mantengan los lugares hermosos, tanto rurales como urbanos, por lo menos tengamos la decencia de contribuir a que el lugar donde vivimos sea un lugar bonito para todos. No creo que sea tan, pero tan difícil, ¿no creen?

jueves, 13 de marzo de 2025

456. Artículo eliminado

Actualización 06.01.2026: Este artículo ha sido eliminado. Se mantendrá la numeración para que no descuadre con el resto de los artículos.

domingo, 16 de febrero de 2025

455. Los hombres también tenemos miedo

Escucha este artículo (4:52 min) 

Sí: nosotros, los hombres, también tenemos miedo. Miedo a muchas cosas. Y yo, personalmente, he comenzado a sentir miedo a cosas que antes no veía (o, por lo menos, no al nivel de ahora). Y es que es sabido por todo el mundo el nivel de inseguridad que existe en la actualidad. Últimamente está muy en boga lo de la reivindicación de las mujeres, y visibilizar la vulnerabilidad que sufren a diario, a los asaltos, violaciones y asesinatos. Y sí: tienen toda la razón para sentirse así: vulnerables. Hay mucha gente mala en el mundo que quiere causarles daño, tanto a mujeres como a hombres. El problema es cuando se mete a toda la gente al mismo saco.

Metiéndonos a todos en el mismo saco

Para entender esta última frase, quiero que recuerden un artículo que escribí años atrás sobre los carabineros, y esa constante manía de algunos de manchar la reputación de ellos a costa de unos pocos. En ese artículo (escrito en 2018) hablaba de la tontera de tildar a todos los carabineros como ladrones, abusadores, etc., sólo porque unos pocos lo hacían. ¿Verdad que no es, ni lógico, ni justo?

Pues, algo parecido está sucediendo con esto del "levantamiento femenino": ahora pareciera ser que todos los hombres son malos, abusadores y violadores. Y estoy total y absolutamente de acuerdo con que esa clase de tipos deberían secarse en las cárceles, y entiendo el nivel de desconfianza de las mujeres por el daño que les han causado a algunas por culpa de esos tipos. Pero irse a un extremo... da miedo... y eso me está pasando a mí, porque por unos pocos están manchando la reputación de todos los hombres. Basta con ver algunos videíllos en redes sociales para notar esto.

Sí: también ando con miedo

Les pongo dos ejemplos que me han sucedido últimamente, y que ilustran esto de sentir miedo en el mundo que vivimos.

Ya no acostumbro a viajar mucho en micro. Pero, cuando lo hago, prefiero evitar sentarme donde hay una mujer. Y, si voy sentado solo, ruego que ninguna chica se siente a mi lado. ¿Han pensado en que una chica se imagine (por algún trauma o qué sé yo) que la estoy acosando y comience a funarme sin motivos en la micro? La gente no preguntará si es cierto: simplemente me sacarán la mugre. No les importa si la acusación es falsa o no: actúan de acuerdo a su criterio de justicia. Y ese criterio es agarrar a golpes a un "acosador", sin saber si es cierto o no. Incluso, si la micro va casi llena y sólo quedan asientos al lado de una mujer, prefiero irme de pie. No estoy dispuesto a correr el riesgo.

Cuando viajo en micro, prefiero sentarme solo
(Crédito en la foto)

Y no: no ando mirando mujeres acosándolas, ni tampoco ando tocando a nadie. Pero, así como hay muchos hombres locos por la calle, hay muchas mujeres igual, que son capaces de mentir en pro de seguir alimentando su odio hacia el hombre, por culpa de alguna mala experiencia vivida en el pasado con alguno de ellos.

El domingo pasado estaba trabajando y, para entregar unos insumos en una clínica, decidí usar el ascensor. Estaba caminando hacia uno de ellos cuando una enfermera me ganó y se subió ella sola al ascensor. Yo decidí no subir, y esperar a que volviera el ascensor para subir solo. ¿La razón? ¿Y si ella inventa que le hice algo en el ascensor? Si no hay cámaras, sería su palabra contra la mía. No sé qué clase de gente está a mi alrededor, así que preferí evitar cualquier problema.

Cuando uso un ascensor, prefiero subir solo

¿Entienden a dónde quiero ir? No estoy minimizando en absoluto lo que sucede con miles de mujeres acosadas y maltratadas. Sólo estoy exponiendo que, por culpa de unos pocos mal hombres, todos estamos pagando el pato. Ando con miedo en la calle. Y sí: los hombres también tenemos miedo.

Todos andamos con miedo

Por favor: no me malentiendan. No quiero que piensen que no me interesa lo que les sucede a las mujeres. Lo que viven a diario es terrible. Y, sin dejar en menos lo que viven, a los hombres también les suceden cosas terribles. Eso significa que todos estamos a merced de gente mala. Todos andamos con miedo a que nos asalten, nos violen, nos asesinen. Eso no es un problema de género. Es un problema más de fondo: el ser humano NO puede terminar con la violencia, porque NO estamos capacitados para ello. Entonces, ¿cuándo terminará todo?

Es una buena pregunta. La respuesta la dejo a tu criterio. Yo creo en un Dios que pronto acabará con todo, incluyendo el daño que le hacen a las mujeres... e incluyendo el miedo que siento al vivir en un mundo tan malo como el actual. Y, cuando lo haga, por fin seremos felices y viviremos en paz.

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Procedencia de la tercera imagen: Por Suppadeth wongyee desde Pixabay

domingo, 29 de diciembre de 2024

453. Espíritu Navideño

Escucha este artículo (4:22 min) 

Pues bien. Ya pasó navidad. Una fecha en la que muchas personas se juntan con sus seres queridos, se hacen regalos y se demuestran su afecto. Una fecha en la que todo el mundo desea paz y amor...

Bueno... esto último es en el papel. Pero en la práctica... como dice el dicho: "Del dicho al hecho, hay mucho trecho". Y este dicho aplica a la perfección sobre lo que está pasando últimamente con la sociedad en general. Es cierto que, como ya saben, ni mi familia ni yo celebramos la Navidad por las razones de peso que expuse. Independiente de eso, creo que tú y yo concordaremos en lo que quiero expresar en este artículo.

Me tocó trabajar para navidad. En mi laburo no existen los feriados: los insumos médicos que entrego son de vida o muerte (literalmente), por lo que no hay día en que no se entreguen los medicamentos a los hospitales. Pues bien, venía de vuelta a mi casa cuando me pillé con un taco de proporciones en el peaje Quepe, que queda al sur de Temuco. Eran como las 9 y media de la noche y, claro, venían todos de vuelta a sus casas luego de aprovechar el feriado. La fila no avanzaba mucho, pero no había mucho que hacer, salvo tener paciencia para poder llegar a la caseta y pagar.

Pero bueno... el término paciencia es subjetivo. No todos tenemos la misma paciencia. Al poco andar en la fila, la gente comenzó a tocar las bocinas en señal de descontento por el atochamiento. Miraba atentamente a quienes lo hacían: unos sólo tocaban la bocina. Pero otros estaban totalmente desquiciados: golpeaban sus manos contra la bocina y movían los brazos desesperados. Su fantástico día de relajo quién sabe dónde se fue a las pailas porque no fueron capaces de aguantar seis minutos en una fila. Sí, por eso estuve yo: sólo 6 minutos.

Les dejo un pequeño vídeo de lo sucedido ese día:

Paciencia era lo que menos había en esas filas

Entiendo que el mundo está acelerado. Y a nadie le gusta quedarse pegado en un taco. Y peor si es para que te saquen plata en un peaje. Pero, al margen de eso, sólo tengo dos preguntas para pensar:

1. ¿Qué culpa tenían las cajeras del taco que se estaba formando? Estaban las 6 casetas habilitadas. Era un 100% de cajas abiertas para pasar. Las cajeras no tenían la culpa de toda la gente que vuelve a la misma hora a sus casas. Por mucho que tocaran sus bocinas, ellas no harían nada: son trabajadoras que están bajo la supervisión de una empresa que, por mucho que se armen tacos, no subirán las barreras porque sí, ya que pierden dinero al hacerlo.

2. ¿Dónde quedó el espíritu navideño? Sí, sí: eso creo que ya casi ni existe. Al fin y al cabo, hablar de un espíritu navideño de paz y amor es limitar esas cualidades a una determinada fecha del año, cuando la realidad es que el mundo ya que rato que necesita paz y amor TODO EL AÑO. Independiente de lo que acabo de escribir, en un día de supuesta reflexión y recogimiento, ¿no son capaces de ejercer un poco de empatía y comprensión por quienes tuvieron que trabajar en un día donde todos descansan?

Reflejar buenas cualidades como ser comprensivos, empáticos y bondadosos con los demás no se reduce a un 25 de diciembre. Tampoco se reduce a simplemente desear "Feliz navidad" a través de un WhatsApp o por redes sociales. El altruismo va más allá: es algo que debe reflejarse a diario y a todo tipo de personas, y en todo tipo de circunstancias. De lo contrario, el espíritu de paz y amor del que se pregona tanto en navidad es sólo una palabra al viento: carece de peso.

Finalmente, luego de esperar, pagué y seguí mi ruta. Claro que me daba lata atrasar mi viaje porque ya venía cansado y me esperaban más de 3 horas de viaje aun. Pero, ¿habría logrado algo tocando alocadamente la bocina? Sí: sólo amargarme y estresarme. Y, a estas alturas de mi vida, lo que menos deseo es eso. Hablar de filas y filas es algo que ya conozco. Recuerden que fui cajero, y la actitud de los automovilistas en una fila para el peaje es la misma de quienes no son capaces de aguantar una fila en un supermercado. Tristemente eso no ha cambiado. Y, lo más probable, es que nunca cambie por manos del ser humano, por muchas navidades que vengan por delante.

¡Se viene el fin de la temporada! Les contaré lo que hemos logrado con mi Eve en este año 2024. ¡Saludos!

viernes, 6 de diciembre de 2024

452. Todos vamos a ser viejos

Escucha este artículo (4:59 min)

Hay algo que no perdona a nadie. Y ese algo es el tiempo. Por mucho que luchemos contra él, el tiempo pasa inexorablemente. No discrimina: a todos les llega por igual. Si un día fuimos jóvenes, con el paso del tiempo llegaremos a ser viejos... a ser ancianos. Y eso nadie podrá frenarlo... ni por mucho dinero o fama que tengamos. Ni por mucho que nos operemos para aparentar ser más jóvenes. Seremos viejos y ya.

lunes, 18 de noviembre de 2024

451. Se me está vaciando el estadio

Escucha este artículo (3:54 min)

Yo, en 2007, cuando estaba iniciado este blog,
con mucho pelo ^^

¿Saben cuánto tiempo ha pasado desde que comencé a escribir en este lugar? Más de 18 años. Sí, porque comencé en mayo de 2006. ¿Se acuerdan? Era un sitio web muy ordinario. Pero fueron mis inicios. Y, en ese entonces, tenía 16 años. Estaba en tercero medio y tenía toda una vida por delante.

jueves, 25 de julio de 2024

447. Funa

Hoy hablaré de un tema delicado, ¿no?
(Tomado de https://www.unotv.com)

No cabe la menor duda de que vivimos en una era digital sin precedentes, donde las redes sociales se han convertido en un espacio donde la gente puede expresar sus opiniones, dar a conocer sus gustos y, por qué no, denunciar comportamientos inadecuados. Referente a este último punto, se ha puesto muy de moda algo de lo que quisiera hablar en extenso en este artículo: me refiero a las "funas". Este término se utiliza en varios países de habla hispana (en especial en Chile), y da cuenta de poner al descubierto a alguna persona o algún negocio, generalmente en redes sociales, sobre algún tipo de mala conducta.

viernes, 15 de diciembre de 2023

441. No fue sólo un accidente...

 

A lo largo de estos ya más de 17 años escribiendo en este lugar, he hablado en más de alguna ocasión sobre el sistema de transporte público de Concepción, la ciudad donde vivimos Eve y yo. Y no precisamente hablo muy bien de quienes tienen el deber de transportarnos sanos y salvos entre las diferentes comunas de esta urbe, urbe que ya va para el millón doscientos mil habitantes. Mi sensación es que nuestro sistema de buses es un caos, un desastre. Sin embargo, a pesar de que mi percepción no es de las mejores, jamás imaginé que, finalmente, ocurriría algo terrible que me hizo pensar en que hay que hacer un cambio de raíz en la forma en que se traza el transporte en Concepción.

domingo, 13 de agosto de 2023

437. En búsqueda de la felicidad

La felicidad... ese anhelo universal y etéreo que todos, absolutamente todos persiguen, ha sido objeto de reflexión y debate a lo largo de la historia. Desde filósofos antiguos hasta psicólogos contemporáneos, todos han intentado desentrañar el misterio detrás de esta emoción tan preciada. Pero ¿qué es realmente la felicidad? ¿Cómo se alcanza? ¿Es un destino o un camino?

Para muchos, la felicidad se presenta como una constante búsqueda, un objetivo que perseguimos incansablemente. Pero ¿qué sucede cuando la felicidad se convierte en una meta inalcanzable, como perseguir una ilusión escurridiza? Quizás uno de los problemas radica en la concepción errónea de la felicidad como un estado permanente de euforia o plenitud constante. Esto es un error, puesto que la felicidad no una emoción constante, sino más bien una amalgama de momentos placenteros, satisfacción personal y un sentido de bienestar que experimentamos a lo largo de nuestras vidas.

La cultura moderna a menudo asocia la felicidad con logros materiales y éxito externo, como el dinero, la fama o la posición social. Si bien estos factores pueden contribuir a una cierta forma de bienestar, no garantizan una felicidad genuina y duradera. De hecho, no la garantizan para nada. La felicidad va ligada más fuertemente con relaciones interpersonales satisfactorias, conexiones sociales significativas, una sensación de propósito en la vida, y el satisfacer la necesidad innata del ser humano de algo espiritual, como la relación con Dios y ser amigo de él.

En la era de la tecnología y la conectividad constante, nuestra atención se dispersa en innumerables direcciones, lo que puede dificultar nuestra capacidad para saborear el momento presente. La ansiedad sobre el futuro y los remordimientos sobre el pasado a menudo nos alejan de experimentar la plenitud en el aquí y ahora. La práctica de la atención plena y la gratitud puede ser un antídoto poderoso para esta desconexión. Al cultivar la capacidad de estar completamente presentes y apreciar lo que tenemos, nos permitimos experimentar la felicidad en momentos aparentemente insignificantes.

La felicidad también está intrínsecamente ligada a la autenticidad. A menudo, nos dejamos llevar por las expectativas y presiones sociales, ignorando nuestras verdaderas pasiones y valores en el proceso. Aceptar quiénes somos y abrazar nuestras imperfecciones nos ayuda a liberarnos de las cadenas autoimpuestas y a construir una vida más significativa y plena.

Además, la felicidad no es solo un asunto individual; también tiene una dimensión colectiva. Nuestras conexiones con otras personas, nuestras contribuciones a la sociedad y la sensación de comunidad pueden nutrir y enriquecer nuestra felicidad. La empatía, la amabilidad y el apoyo mutuo crean un entorno propicio para la felicidad tanto en nosotros como en quienes nos rodean. Es imposible ser realmente feliz si quienes están a nuestro alrededor no lo son. La felicidad es contagiosa, al igual que la tristeza o el desánimo.

La búsqueda de la felicidad es un viaje complejo, pero no es esquiva, ni mucho menos. Hay quien diga que no hay una fórmula mágica o un atajo para alcanzarla, pero lo cierto es que existe una receta que, por lo menos para mí, ha dado resultado. Claro que tener relaciones personales con otros y compartir ellos trae cierta clase de felicidad. Es cierto que lo material puede, en cierto modo, hacernos feliz de manera efímera o momentánea. Pero la clave de la verdadera felicidad está en reconocer nuestra necesidad espiritual. Y no solamente eso, sino en satisfacerla: buscar a Dios, hacernos amigos de él y seguir sus consejos. Al fin y al cabo, él nos promete que seremos felices si satisfacemos esta necesidad espiritual que, como dije más arriba, es inherente en los seres humanos (Mateo 5:3). 

Y, otra cosa que nos hará felices es ayudar a los demás. Se ha comprobado que ser generosos con quienes nos rodean nos hace más felices. Eso concuerda perfectamente con lo que Dios espera de nosotros (Hechos 20:35)

Aprendamos a ser conscientes y a apreciar cada momento. Tener la tranquilidad de confiar en Dios para que guíe nuestra vida nos dará la seguridad de que seremos felices… pero felices de verdad.

La felicidad, entonces, podríamos decir que es el camino, pero también el destino de ese camino. Claro, porque podemos ser felices en el camino de la vida disfrutando de las cosas simples, de pasar tiempo con la familia, de tener buenas amistades, o de estrechar lazos con Dios. Pero, a mi juicio, también es el destino: porque Dios quiere que seamos felices para siempre... a ese objetivo apunto yo. Llegará el día en que seré feliz de verdad, sin ninguna clase de problema o dificultad... y llegado ese día, podré decir que mi búsqueda de la felicidad ha concluido, porque la he hallado y será eterna.

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lunes, 31 de julio de 2023

436. La billetera


Varias veces he hablado de que la sociedad en general va de mal en peor, en especial en su aspecto moral. Pareciera ser que conforme va pasando el tiempo lo malo ya no es tan malo, y lo bueno deja de serlo, a vista de muchos. Pero, de vez en cuando, suceden cosas que me hacen pensar que, entre toda la gente que obra mal, hay muchos que actúan de manera honrada. Y, en esta ocasión, no les contaré algo que yo oí, o de una situación que vivió "x" persona. Porque la historia que les relataré me pasó a mí.

Llegué a Concepción luego de un largo día de trabajo. Había viajado más de 800 kilómetros (recuerden que ahora trabajo como transportista. Mis días de cajero han quedado en el olvido). Antes de irme a casa a descansar, mi novia Eve y yo fuimos a un local a comer completos y papas fritas. Charlamos de lo lindo, regaloneamos y nos reímos mucho. La fui a dejar a su casa y yo me fui a la mía.

Al otro día, luego de un descanso reponedor, me levanto para prepararme e ir a trabajar. Tomo desayuno, arreglo mi almuerzo y mi mochila y me voy... o al menos, eso intenté hacer. Claro, porque cuando reviso mi mochila por última vez, me percato que no estaba mi billetera. Desesperado, comencé a buscarla por todos lados. Todos mis documentos los tenía allí, además de unos 70 mil pesos en efectivo. Pero mi búsqueda fue en vano... no la hallaba por ningún sitio.

Comencé a pensar en si se me había quedado el día anterior en el negocio donde habíamos comido Eve y yo. Iba a llamar a mi novia cuando, de pronto, alguien grita "aló" fuera de casa. Mi madre sale a atender.  No puse mucha atención... hasta que mi mamá grita: "Franci, Franci, mira lo que encontró el caballero". Salgo al jardín y veo a un señor, vestido de negro, de unos 40 y tantos años, con mi billetera en la mano.

"La hallé al lado de la camioneta que está frente a su casa. ¿Es suya?", me preguntó aquel señor. Yo, sin dar crédito a lo que veía, le dije que sí, a lo cual me entregó la billetera y se fue, no sin antes agradecerle por tremendo favor que me hizo al hallar mi billetera y devolvérmela. Sin embargo, creí que sólo encontraría mis documentos, sin mi dinero... pero mi sorpresa fue mayor cuando revisé y estaban todos mis documentos y, además, la totalidad del dinero en efectivo. Claro, estaba todo mojado por la lluvia que había caído en la noche. ¿Pero qué más da? Sólo pasé un buen susto.

Entre tanta gente mala... hay quienes son honrados aun

Sí: el caballero perfectamente podría haberse llevado mi billetera con los $70.000. Al fin y al cabo, es plata que a nadie le sobra, y seguramente a él tampoco. ¿Habrá mirado el interior de mi billetera antes de devolverla? ¿O simplemente se limitó a hacer lo que una persona honrada hace: devolver lo que no es suyo? Muchas gracias a aquel caballero que actuó bien, seguramente porque su conciencia le decía que tenía que hacer eso. Y me hace pensar que, entre tanta maldad, aún hay gente buena y honrada que actúa bien frente a situaciones como ésta. Y eso... eso sí es digno de encomio.

sábado, 22 de abril de 2023

429. Felicidad

La vida duele muchas veces, pero también hay momentos de felicidad... como la que hoy estoy viviendo

¿Se acuerdan cuando les decía que el tiempo cura todo? ¿Que algunas veces el tiempo se toma su tiempo para arreglar las cosas? ¿Que duele el alma cuando das todo para que las cosas resulten, y te traicionan? El dolor... mi dolor, continuó durante mucho tiempo. Pasé muchas noches en vela, llorando y preguntándome: "¿Por qué?". Me consumía en un mar de lágrimas... me hundía en mis ganas de desaparecer y no volver nunca jamás...

Pero las cosas pasan por algo...

Y miren las cosas de la vida. Hoy, después de mucho tiempo, soy inmensamente feliz. La vida me sonríe y no puedo negar que es bakán sentirse así.

¿Y saben por qué soy feliz? Porque, tal como dije hace un tiempo, el dolor sólo duraría hasta que llegara alguien y lo hiciera desaparecer de una vez, y ese alguien es el motivo de mi felicidad. Y ese alguien curó mi corazón destrozado.

Y ese alguien tiene un nombre: Evelyn 💖

¡Te amo! 😘

Contigo hasta el fin del mundo

martes, 18 de abril de 2023

428. El amor ❤️



Hola seguidores del blog. Aquí Eve con ustedes😊. Hoy les hablaré de un tema que a todos nos ha llegado en algún momento... el amor, aawww, el amor romántico 💕.

viernes, 23 de diciembre de 2022

420. Las ventajas de no celebrar Navidad (actualización)

En octubre expliqué por qué no celebro Halloween. Ahora quiero explicarles por qué tampoco celebro Navidad. Puede que se lleven una sorpresa
Escucha este artículo (10:33 min)


Nota 1: Este artículo es una actualización del artículo que publiqué en el año 2011, y que puedes leer aquí.

Nota 2: Como siempre lo he dicho, respeto profundamente a quienes deciden celebrar esta festividad con sus familias y amigos. Pero, así como yo respeto esa decisión, espero lo mismo de quienes deciden leer este artículo: que respeten mi decisión de no celebrarlo, por las razones que expondré a continuación.

Estamos llegando al final de la temporada 17 de mi ya larguísimo blog: Donde Panchito. Y estoy contento con lo logrado en este año. En el último artículo de la temporada les comentaré algunos hitos importantes que mi blog ha alcanzado. Pero, no podía terminar este año sin escribirles una actualización de un artículo que escribí hace ya 11 años, por estas mismas fechas: el artículo 158, titulado igual que este que estás leyendo ahora: "Las ventajas de no celebrar Navidad". Creí necesario hacer uno nuevo ya que, aunque usaré los mismos argumentos de peso de antaño para explicarles el por qué no participo de esta festividad, en 11 años mis circunstancias (y las del mundo) han cambiado enormemente.

Además, en algún tiempo más (quizá para diciembre del año entrante), republicaré una serie de artículos con datos interesantes sobre la Navidad, y que expuse el 2008, en los inicios de Donde Panchito, y que tuve que borrar porque, lamentablemente, recibí muchos comentarios irrespetuosos de gente que no es capaz de aceptar a otros que piensan distinto. Confío en que, en esta ocasión, quienes me lean, puedan hacerlo con altura de miras.

Pues bien, ¿por qué he decidido no celebrar Navidad? Pues, a continuación, estimado lector, te explico (e intentaré ser sencillo y breve) por qué no celebro nada el 25 de diciembre.

1. El ajetreo de fin de año y la presión de celebrar Navidad

No es necesario mirar muy lejos para darse cuenta de que, después del día 15, todos andan desesperados comprando los regalos navideños... y ojalá a todos, para que ningún amigo o familiar se nos sienta. La presión de comprar, especialmente quienes lo hacen a última hora, termina por afectar la salud de las personas, quienes andan más estresadas que de costumbre, y en algunas ocasiones, estas fiestas que deberían ser de paz y recogimiento, se transforman en conductores manejando irresponsablemente, peleas en la calle, poca tolerancia a los demás, y un largo etcétera. Muchos también ceden a la presión de la envidia. Es decir, que quieren hacer regalos y presumir de ello en las redes sociales, incluso haciendo competencia con familiares y vecinos para ver quién hace los mejores regalos. Y eso, a la larga, cansa, y mucho.

Muchos "Papá Noel" comprando regalos para Navidad...

¿Qué ventajas puede tener no celebrar Navidad en este punto? Pues, varias. Nadie me presiona para andar como loco días antes del 25 comprando y comprando cosas. Tampoco tengo la presión de estar regalando cosas a los demás sólo por una fecha determinada. Para mí, siempre será mejor hacer un regalo porque me nace hacerlo del corazón. Creo que así es una forma genuina de demostrarle amor a quienes tú quieres. Y puedo andar en paz, sin el ajetreo propio de estas festividades.

2. Los gastos para celebrar Navidad

Nadie puede negar que se gasta harto para estas fechas. Y con esto de la inflación, los gastos aumentan mucho más. En el artículo que escribí hace años, hablaba de personas que llenaban carros con mercadería, superando los $200.000. Ese valor, ajustado a la inflación de los últimos 11 años, da como resultado que, ahora, serían $314.000 de gastos en comestibles. Es más de un 50% de aumento. Y muchas, muchísimas personas, usan tarjetas de crédito para endeudarse hasta por 1 año. No terminan de pagar la Navidad pasada y ya tienen que endeudarse de nuevo para la siguiente Navidad que ya se les vino encima.

Muchos gastan exorbitantes sumas de dinero, o se endeudan
y cargan con esa mochila todo el año

Si bien es cierto no todo el mundo gasta esa cantidad de dinero, muchas familias sí incrementan sus gastos en estas fiestas. En una época donde muchos alegan que no hay dinero suficiente para subsistir cada mes, es curioso ver que varios de aquellos alegones sí tienen recursos para celebrar a destajo, pero el resto del año viven sólo pagando deudas, para luego endeudarse de nuevo, sin poder cerrar ese ciclo. Pero, miren, pongamos un ejemplo práctico.

Imagina que ya estoy casado con mi novia Evelyn y, junto con nuestra hija (mi futura hijastra) decidimos celebrar Navidad con algunos amigos. Calculemos los gastos y veamos:
  • Árbol de Navidad decente y adornos para el árbol: $70.000
  • Comida para la cena con todos los amigos: $100.000
  • Regalos de Navidad (promedio): $70.000
  • Luces para adornar la casa: $10.000
  • Cuenta de la electricidad de ese mes: $50.000
Quizá el total de $300.000 no parece mucho, pero es sólo para UNA festividad. Es el 75% de un sueldo mínimo en Chile (a diciembre de 2022). Está claro que muchos tienen los recursos para gastar eso en un día, pero yo no

Adornar el exterior de las casas con luces eleva
la cuenta de la electricidad

¿Qué ventajas tiene no celebrar Navidad? No hago gastos que se salgan de mi presupuesto, y no tengo que andar endeudándome, por lo que no tengo la presión de estar todos los meses pagando, preocupado por si no puedo pagar la deuda por abecé motivos. Ese dinero que no gasto lo podría usar perfectamente para ahorrar, comprar el pedido del mes completo (y no un sólo día), o hacer arreglos en la casa. No necesito una fecha específica para juntarme con amigos y familia para comer y hacernos regalos. Puede ser en cualquier fecha del año y, te aseguro, no saldrá esa cantidad de dinero como gasto.

Pues, las dos razones aquí expuestas no tienen que ver exclusivamente con Navidad. Eso está claro. Siempre hay gente acelerada y estresada, malos conductores y muchos que se endeudan todo el año por cualquier cosa, gastando mucho más de lo que tienen. Pero la tercera razón sólo se puede aplicar a esta festividad, y es que, hablando sinceramente, la Navidad es una mentira. ¿Cómo así?

3. Jesús no nació un 25 de diciembre

Y este punto es, quizás, el más raro. ¿Por qué? Porque muchísima gente sabe que Jesús no nació el 25 de diciembre y, sin embargo, celebra Navidad. Muchos ni siquiera son cristianos, y también la celebran. Pero, si el caso es que tú no sabías que Jesús no nació el 25 de diciembre, te aportaré algunos antecedentes para que veas que es imposible que Jesús haya nacido en esta fecha.

Cuando Jesús nació, habían pastores a las afueras en Belén, cuidando sus ovejitas. A estos pastores los ángeles les dieron la buena noticia del nacimiento del hijo de Dios (Lucas 2:8-11). Lo interesante de este punto es que Belén está en el hemisferio norte, y para el 25 de diciembre los pastores tienen a sus ovejas guardadas debido a las nevazones. Claro, porque allá es invierno, mientras que en Chile es verano. Si fueras pastor, ¿tendrías a tus ovejas a la intemperie en una fría y nevada noche de invierno? No tiene sentido.

Bajo las condiciones climáticas de esta foto sería insensato
(y hasta cruel) tener pastando ovejas a la intemperie.

El mismo relato de Lucas que acabo de citar nos indica que, para el nacimiento de Jesús, Augusto César, emperador del Imperio Romano, había decretado un censo en sus fronteras (Lucas 2:1-4) No sería lógico pensar que Augusto haya hecho este censo en el invierno, conociendo a los judíos, que no apoyaban gustosamente al gobierno Romano. Podría haber sido motivo para una rebelión.

Entonces, ¿de dónde salió esta celebración? Interesante pregunta, puesto que, como indica la Cyclopedia of Biblical, Theological, and Ecclesiastical Literature, de John McClintock y James Strong: "La celebración de la Navidad no es un mandato divino, ni tiene su origen en el Nuevo Testamento”. La verdad es que tiene tintes paganos. The Encyclopedia Americana explica: "La razón para establecer el 25 de diciembre como la Navidad no está muy clara, pero por lo general se sostiene que se escogió el día porque correspondía con las fiestas paganas que se celebraban alrededor del tiempo del solsticio de invierno, cuando los días empiezan a alargarse, para celebrar el 'renacimiento del Sol'. [...] Las saturnales romanas (una fiesta dedicada a Saturno, el dios de la agricultura, y al poder renovado del Sol), también tenían lugar en este tiempo, y se cree que algunas costumbres navideñas tengan sus raíces en esta antigua celebración pagana". Puedes leer más sobre esto en un artículo de la BBC titulado "Qué eran las saturnales, el rito pagano romano al que se atribuye el verdadero origen de la celebración de la Navidad".

La Navidad es una mentira. Jesús jamás nació en esa fecha. La Biblia no menciona el día de su nacimiento ni tampoco nos insta a celebrarlo. La Navidad nació del paganismo. Y a Dios no le gusta cuando mezclamos celebraciones paganas para acercarnos a él (compara con Éxodo 32:4-10). El propio Jesús dijo en una ocasión que su Padre busca a quienes lo adoren con verdad (Juan 4:23, 24). Y como la Navidad se basa en una mentira, entonces no la celebro.

¿Ventajas de no celebrar la Navidad? Tengo la conciencia tranquila de no celebrar algo que es mentira y que está manchado con el paganismo. Dios detesta a los mentirosos (Éxodo 20:16; Apocalipsis 21:8). Yo deseo adorar a Dios con verdad, y si celebrara Navidad me estaría contradiciendo. Esa es la mayor razón por la que no celebro nada el 25 de diciembre.

Quiero adorar a Dios como Él lo pide

Tal como escribí cuando hablé de Halloween, puede que alguien piense que soy un amargado porque no paso las fiestas en felicidad con mis amigos y familia. Pero mucho depende de lo que haga el resto del año. Frecuentemente paso momentos de esparcimiento y entretenimiento con mi familia y mis amigos. Con mi novia y su hija también lo pasamos super bien y muy a menudo. No extraño celebrar Navidad porque no necesito una festividad para pasarlo bien, ni debo hacerlo por obligación. Lo hago cuando me nace, y así lo disfruto más.

La Biblia insta a adorar a Dios con verdad. Y si celebro Navidad,
iría en contra de lo que Dios pide

La próxima semana se acaba el año y, también, la temporada 2022 de mi blog. Quedan un par de artículos aun. De hecho, uno de ellos es algo que he querido hacer por años y, por fin, pude realizarlo. ¿De qué hablo? No se pierdan el siguiente artículo.
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Procedencia de las imágenes:

martes, 8 de noviembre de 2022

416. La Hipotenusa

Hay muchas situaciones en la vida en donde lo único que me queda por decir es: "En fin, la hipotenusa"
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La gente alega que la bencina está cara. Pero muchos de ellos pasan rajados por las carreteras a más de 140 km/h, gastando mucho más combustible que si viajaran a una velocidad decente... Si me quejo por la bencina cara, por último, actúo en consecuencia y trato de ahorrar combustible al conducir.

En fin... la hipotenusa...

Casi todos los años millones de personas donan dinero a la Teletón, y muchos de ellos hasta presumen de ayudar al prójimo durante la cruzada. Pero el resto del año ni pescan a los discapacitados, ni los tratan con dignidad. Algunos hasta creen que son un estorbo. Si soy capaz de dar plata para ayudar a la Teletón, por último, actúo en consecuencia y los ayudo todo el año, y no sólo para aparentar algo que no soy.

En fin... la hipotenusa...

Siempre he escuchado a muchísimas personas alegando hasta por los codos que los políticos son unos ladrones, que se quedan con millones de pesos y no trabajan, que hacen fraude al fisco y un gran etc. (claro, no todos son así, pero la gente mete a todos en el mismo saco). Pero muchos de los que critican tanto a los políticos por sus "robos" se saltan los peajes, pasando apegadito al de adelante que sí es honrado y paga por usar la vía, e incluso van en reversa con tal de saltarse un miserable peaje de $500. Si soy capaz de alegar que los políticos roban, por último, actúo en consecuencia y soy honrado en todo aspecto de mi vida.

En fin... la hipotenusa...

Millones de personas afirman creer en Dios y lo adoran. Se muestran como personas piadosas que hacen lo que Dios les pide. Pero muchísimas de esas millones de personas roban, matan, violan, hurtan, son corruptos, racistas, indolentes, peleadores, discriminadores... van a la guerra a matar a su prójimo, humillan a otros por ser distintos, se creen mejor que el resto y sólo causan daño a los demás. Si me digno a decir que adoro a Dios, por último, actúo en consecuencia e intento vivir en armonía con las leyes de Dios, no sólo en público, sino también en privado.

En fin... la hipotenusa...

En fin... la HIPOCRESÍA...

martes, 25 de octubre de 2022

414. Yo no celebro Halloween

Todos los años millones celebran Halloween... pero habemos muchos que no lo hacemos. Aquí te cuento por qué no celebro nada el 31 de octubre
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El próximo lunes 31 de octubre, por la noche, en todo el mundo millones de niños y jóvenes saldrán de sus casas e irán puerta a puerta disfrazados pidiendo dulces... el famoso "Dulce o travesura" que conlleva celebrar la festividad de Halloween. Cuando chico se veía más que ahora eso sí: muchos niños yendo por las calles, esperando que los vecinos les den dulces. Y si no lo hacían, les llenaban las casas con huevos. Lo cierto es que esta festividad se ha extendido por todo el mundo, y muchos, millones, lo ven como algo inocente y divertido. Pero hay muchos que no lo ven así; de hecho, yo no celebro esta festividad. Para mí es sólo una noche más del año.

"Pero qué aburrido eres", puede que piense alguien. Pues, a decir verdad, ya voy para los 33 años y ya no soy un cabro chico como para andar pidiendo dulces en las calles, pero, aunque tuviera 15 años, tampoco lo haría. Hay razones de peso mucho más importantes que la edad para no celebrar Halloween. ¿Cuáles son? Para ello, debemos averiguar qué se celebra el 31 de octubre.

Antes de continuar, quiero dejar claro que respeto profundamente a quienes deciden celebrar esta festividad, u otras. Tal como en su momento aquí en mi blog pedí que me respetaran mi decisión de no celebrar Navidad, también pido respeto (por ejemplo, si decides comentar este artículo) por decidir voluntariamente no celebrar Halloween. Dicho esto, continuemos.

Samhain

¿Has oído del nombre que he puesto como subtítulo? Quizá no, y no serás el único. Ese es el nombre de una fiesta celta que ocurría a finales de octubre. Estamos hablado de hace más de dos mil años. Lo hacían en esa época porque consideraban que era el tiempo en que andaban más espíritus malos dando vueltas y los humanos podían visitar el mundo de los muertos. Para poder calmar a estos malos espíritus acostumbraban a disfrazarse de monstruos para pasar desapercibidos entre aquellos espíritus, y les ofrecían dulces. Así podían apaciguarlos. ¿Te suena familiar todo esto? Pero, espera. Hay más.

¿Por qué se usan calabazas en esta festividad? En la Edad Media acostumbraban a ir por las casas aquella noche pidiendo comida a cambio de una oración a favor de los difuntos. Además, usaban “faroles que consistían en nabos ahuecados con una vela dentro que representaba el alma atrapada en el purgatorio” (Halloween—From Pagan Ritual to Party Night). Lo hacían para espantar a los malos espíritus. Con el tiempo, cambiaron los nabos por calabazas, ya que eran más fáciles de conseguir, ahuecar y tallar para construir estos faroles espanta-espíritus. ¿Y para qué hablar de los fantasmas, vampiros, brujas, hombres lobo y zombis? Durante siglos siempre se los ha relacionado con los espíritus malignos.

Hace unos 10 años aproximadamente, una enciclopedia de tradiciones estadounidenses, hablando de la irrupción de Halloween en Estados Unidos, indicó: "Básicamente, el objetivo de Halloween es contactar con los espíritus, muchos de los cuales se dedican a intimidar o a asustar". Una bruja de la religión wicca - quienes practican todavía la brujería y ritos de los antiguos celtas - dijo algo para el diario USA Today y que me llamó mucho la atención: "Los Cristianos no lo saben, pero están celebrando con nosotros nuestra fiesta, y nos encanta".

No celebro algo que va en contra de mis principios

Las palabras de esta bruja, citadas al final del subtítulo anterior, son las que me hace no celebrar esta festividad que, tal como la Navidad, es pagana. Yo me considero un cristiano: me esfuerzo por seguir los principios bíblicos e intento guiar mi vida por la Palabra de Dios. Por eso, no me puedo imaginar estar celebrando algo que va explícitamente en contra de mis principios

La Biblia: la base de mi forma de vida,
mis creencias y mis principios morales

"Ya - puede que alguien me diga -. Pero la Biblia no habla de Halloween, por lo que no te prohíbe celebrarla". Es verdad que la Biblia no dice explícitamente "No celebres Halloween", pero si da principios que me llevan a la conclusión de que no debo hacerlo:
  • "No sea hallado en ti quien (...) consulte a los muertos. Porque es abominable para Jehová cualquiera que hace estas cosas" (Deuteronomio 18:10-12). Para Dios cualquier cosa que tenga relación con los muertos es detestable, incluso cuando uno finja hacerlo mediante una festividad como Halloween.
  • "Los muertos nada saben" (Eclesiastés 9:5). No me puedo comunicar con los muertos.
  • "Antes digo que aquello que los gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican y no a Dios; y no quiero que vosotros os hagáis partícipes con los demonios. No podéis beber la copa del Señor y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor y de la mesa de los demonios" (1 Corintios 10:20-21). No puedo adorar a Dios y, al mismo tiempo, participar en una fiesta que tiene estrecha relación con los demonios.
"Ya - puede que otra persona me diga -. Pero ¿qué tiene de malo? Total, es algo que celebraban los celtas hace mucho tiempo. Yo no tengo nada que ver con eso". Puede que tenga lógica. Pero ¿te comerías tu dulce favorito si te lo hallaras en medio de las alcantarillas, todo sucio y maloliente? Por mucho que te guste, no te lo comerías. Aunque lo limpies al máximo, siempre estará la posibilidad de enfermarte, ¿no? Pues así veo yo las festividades que no van acorde con lo que la Biblia dice. Parecen lindas, dulces e inofensivas. Pero, aunque la gente intente limpiarlas, para mí, comerlas significaría enfermarme espiritualmente hablado. Tiene lógica, ¿cierto?

¿Te comerías un exquisito dulce,
aunque lo hayas sacado de aquí?

Pues, tal como dije al principio, respeto a quienes celebren esta festividad. Pero quería dejar expuesto las razones por las cuales jamás verás adornos de Halloween en mi blog, o artículos hablando sobre los difuntos o los muertos, los fantasmas o calabazas... qué sé yo. Yo no la celebro, y me siento feliz por no hacerlo. Soy fiel a Dios y a mis principios. ¡Saludos!

Si deseas más información puedes visitar los siguientes enlaces:
Los textos bíblicos citados son de la Versión Reina Valera de 1995
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Procedencia de la foto donde aparece una Biblia: