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martes, 27 de enero de 2026

472. Septiembre de mugre, parte 3

No estacionar (foto tomada de Emol.com)

Sigamos con mi triste historia donde espero que algún día me entreguen la licencia que mandé a reimprimir luego de que me la hurtaran a principios de septiembre. Mientras continuaba con esos trámites, más desgracias se me vendrían encima. 

viernes, 19 de diciembre de 2025

471. Septiembre de mugre, parte 2


¿Han tenido alguna vez una sucesión de cosas malas que no los dejan en paz? Pues, hace un tiempo comencé a relatarles algo parecido a eso que me sucedió a mí. Habíamos quedado en que el lunes 8 de septiembre me habían hurtado mi billetera con todos mis documentos y la plata que recién me habían pagado. Molesto, y muy triste, volví a casa. Toda la semana anterior fue trabajar en vano. Mi Eve fue mi cable a tierra, y mi jefa me hizo un préstamo para poder subsistir. Cuando me pagaron el finiquito de mi anterior trabajo, se lo devolví.

lunes, 20 de octubre de 2025

470. Septiembre de mugre, parte 1


Acompáñenme a leer esta triste historia.

Como les conté tiempo atrás, en agosto renuncié a mi trabajo luego de 6 años viajando por Chile. Y sí: he aprovechado para poder descansar, pero también para comenzar a trabajar en lo que tenemos pensado hacer con mi Eve. Más adelante escribiré un artículo completo sobre aquello, y cómo se nos ocurrió la idea, pero por ahora, pueden seguir el Instagram de nuestro proyecto por medio de este enlace.

lunes, 6 de octubre de 2025

469. ¡Entréguenme mi reloj!


El día de hoy quiero contarles una linda y maravillosa historia (entiéndase eso como una tremenda ironía): una compra que hice por internet hace algún tiempo (digamos... unos buenos años, durante la pandemia) y que aún no tengo en mis manos. De hecho, de este suceso han pasado más de 4 años y, aunque no lo crean, no tengo ni idea de dónde está lo que compré. Déjenme contarles.

domingo, 31 de agosto de 2025

467. Cuando sientes que ya no das más


¿Cómo saber cuándo es tiempo de parar? ¿Cómo saber que es momento de tomar una pausa y pensar en cómo llevas tu vida? ¿Es trabajar y trabajar el único motivo por el que debo vivir? ¿Hay algo más que simplemente sacarme la mugre para llevar el sustento a mi hogar? Preguntas como éstas creo que todo el mundo debe hacerse de vez en cuando. La cuestión es: ¿En qué momento de nuestra agitada y apresurada vida hay que detenerse y meditar?

jueves, 28 de agosto de 2025

lunes, 21 de julio de 2025

462. El concierto de Camilo Sesto


Ha pasado más de un mes desde que, en este mismo lugar, les había comentado que entrábamos en receso por algunos meses. El receso continúa; de hecho, no hemos subido absolutamente nada a nuestro podcast y canal de YouTube. Pero echaba de menos escribir aquí, así que decidí desempolvar un artículo que tenía en borrador hace muchos años y, finalmente, terminarlo.

miércoles, 19 de marzo de 2025

457. Venta de garaje


Tal como estuvimos promocionando durante las últimas semanas, el pasado sábado 15 y domingo 16 de marzo hicimos una venta de garaje en nuestro hogar. Personalmente fue la primera vez que hacía algo así. Mi Eve tiene más experiencia en eso, ya que tiene un emprendimiento donde vende sus cositas. ¿Cómo nos fue en esta venta?

jueves, 13 de marzo de 2025

456. Artículo eliminado

Actualización 06.01.2026: Este artículo ha sido eliminado. Se mantendrá la numeración para que no descuadre con el resto de los artículos.

domingo, 29 de diciembre de 2024

453. Espíritu Navideño

Escucha este artículo (4:22 min) 

Pues bien. Ya pasó navidad. Una fecha en la que muchas personas se juntan con sus seres queridos, se hacen regalos y se demuestran su afecto. Una fecha en la que todo el mundo desea paz y amor...

Bueno... esto último es en el papel. Pero en la práctica... como dice el dicho: "Del dicho al hecho, hay mucho trecho". Y este dicho aplica a la perfección sobre lo que está pasando últimamente con la sociedad en general. Es cierto que, como ya saben, ni mi familia ni yo celebramos la Navidad por las razones de peso que expuse. Independiente de eso, creo que tú y yo concordaremos en lo que quiero expresar en este artículo.

Me tocó trabajar para navidad. En mi laburo no existen los feriados: los insumos médicos que entrego son de vida o muerte (literalmente), por lo que no hay día en que no se entreguen los medicamentos a los hospitales. Pues bien, venía de vuelta a mi casa cuando me pillé con un taco de proporciones en el peaje Quepe, que queda al sur de Temuco. Eran como las 9 y media de la noche y, claro, venían todos de vuelta a sus casas luego de aprovechar el feriado. La fila no avanzaba mucho, pero no había mucho que hacer, salvo tener paciencia para poder llegar a la caseta y pagar.

Pero bueno... el término paciencia es subjetivo. No todos tenemos la misma paciencia. Al poco andar en la fila, la gente comenzó a tocar las bocinas en señal de descontento por el atochamiento. Miraba atentamente a quienes lo hacían: unos sólo tocaban la bocina. Pero otros estaban totalmente desquiciados: golpeaban sus manos contra la bocina y movían los brazos desesperados. Su fantástico día de relajo quién sabe dónde se fue a las pailas porque no fueron capaces de aguantar seis minutos en una fila. Sí, por eso estuve yo: sólo 6 minutos.

Les dejo un pequeño vídeo de lo sucedido ese día:

Paciencia era lo que menos había en esas filas

Entiendo que el mundo está acelerado. Y a nadie le gusta quedarse pegado en un taco. Y peor si es para que te saquen plata en un peaje. Pero, al margen de eso, sólo tengo dos preguntas para pensar:

1. ¿Qué culpa tenían las cajeras del taco que se estaba formando? Estaban las 6 casetas habilitadas. Era un 100% de cajas abiertas para pasar. Las cajeras no tenían la culpa de toda la gente que vuelve a la misma hora a sus casas. Por mucho que tocaran sus bocinas, ellas no harían nada: son trabajadoras que están bajo la supervisión de una empresa que, por mucho que se armen tacos, no subirán las barreras porque sí, ya que pierden dinero al hacerlo.

2. ¿Dónde quedó el espíritu navideño? Sí, sí: eso creo que ya casi ni existe. Al fin y al cabo, hablar de un espíritu navideño de paz y amor es limitar esas cualidades a una determinada fecha del año, cuando la realidad es que el mundo ya que rato que necesita paz y amor TODO EL AÑO. Independiente de lo que acabo de escribir, en un día de supuesta reflexión y recogimiento, ¿no son capaces de ejercer un poco de empatía y comprensión por quienes tuvieron que trabajar en un día donde todos descansan?

Reflejar buenas cualidades como ser comprensivos, empáticos y bondadosos con los demás no se reduce a un 25 de diciembre. Tampoco se reduce a simplemente desear "Feliz navidad" a través de un WhatsApp o por redes sociales. El altruismo va más allá: es algo que debe reflejarse a diario y a todo tipo de personas, y en todo tipo de circunstancias. De lo contrario, el espíritu de paz y amor del que se pregona tanto en navidad es sólo una palabra al viento: carece de peso.

Finalmente, luego de esperar, pagué y seguí mi ruta. Claro que me daba lata atrasar mi viaje porque ya venía cansado y me esperaban más de 3 horas de viaje aun. Pero, ¿habría logrado algo tocando alocadamente la bocina? Sí: sólo amargarme y estresarme. Y, a estas alturas de mi vida, lo que menos deseo es eso. Hablar de filas y filas es algo que ya conozco. Recuerden que fui cajero, y la actitud de los automovilistas en una fila para el peaje es la misma de quienes no son capaces de aguantar una fila en un supermercado. Tristemente eso no ha cambiado. Y, lo más probable, es que nunca cambie por manos del ser humano, por muchas navidades que vengan por delante.

¡Se viene el fin de la temporada! Les contaré lo que hemos logrado con mi Eve en este año 2024. ¡Saludos!

lunes, 18 de noviembre de 2024

451. Se me está vaciando el estadio

Escucha este artículo (3:54 min)

Yo, en 2007, cuando estaba iniciado este blog,
con mucho pelo ^^

¿Saben cuánto tiempo ha pasado desde que comencé a escribir en este lugar? Más de 18 años. Sí, porque comencé en mayo de 2006. ¿Se acuerdan? Era un sitio web muy ordinario. Pero fueron mis inicios. Y, en ese entonces, tenía 16 años. Estaba en tercero medio y tenía toda una vida por delante.

sábado, 26 de octubre de 2024

450. El bombero

Escucha este artículo (5:32 min)

Imagen referencial de una gasolinera

Durante muchos años trabajé atendiendo público. No todos tienen el cuero para ello. No me jacto de eso, pero hay que tener mucha paciencia para atender gente. Sin embargo, algunas veces quienes nos atienden sencillamente no saben hacerlo y, con justa razón, uno alega por el mal trato que recibimos como clientes.

domingo, 20 de octubre de 2024

449. De la vez que casi no la cuento...

Escucha este artículo (4:17 min)


Es sabido por todos que uno de los temas que más le preocupan a la gente es la delincuencia y la inseguridad. A nadie le cabe la más mínima duda de que vivimos en constante miedo de que nos hagan algo, porque a estas alturas ni de día se anda seguro. Pero, también concordarás conmigo en que esto no es algo nuevo, aunque últimamente ha ido en gran aumento. La delincuencia, los asaltos, la inseguridad, existe desde hace mucho tiempo. ¿Recuerdan cuando les relaté mi asalto mientras iba de regreso a mi casa desde el colegio? Estamos hablando del año 2007. Fue mi primer asalto. Y, tristemente, no fue el último.

lunes, 6 de mayo de 2024

445. Los jeans de Falabella

El 15 de abril del año pasado (2023), vitrineando por internet, decidí comprarme un hermoso jeans para mi colección (bueno... no es una gran colección que digamos, pero necesitaba uno en reemplazo de otro que ya había pasado su vida útil). Estaba super barato, así que lo compré en Falabella, utilizando mi tarjeta de crédito y unos puntos que tenía acumulados de hace tiempo. La compra en total fue de $7.990, con retiro en un Homecenter Sodimac cerca de casa.

martes, 26 de diciembre de 2023

442. Jerónimo y yo

Debo reconocer que soy malísimo viendo películas. No me atraen mucho... son contadas con los dedos de una mano la cantidad de veces que he ido al cine en estos últimos diez años. Claro, eso cambió una vez que conocí a mi Eve y a su hija. Hemos ido un par de veces al cine este año (a principios de año a ver "Titanic" y en abril a ver la película de Mario). En casa, de a poco me ha ido entusiasmando el ver series por plataformas de streaming, o películas como "Elementos", que la encontré muy entretenida.

martes, 29 de agosto de 2023

439. Corazonada

Escucha este artículo (3:23 min)

Hace unos días tuve que irme en micro al trabajo. No acostumbro a hacerlo puesto que, o ando en mi vehículo particular, o utilizo la camioneta de la empresa. Pero, en esta ocasión, mi novia tenía mi auto y no tenía ninguna camioneta de la empresa disponible, así que no tuve más remedio que tomar una micro. Me gusta viajar así: es entretenido y puedo ir viendo el paisaje por la ventana.

lunes, 31 de julio de 2023

436. La billetera


Varias veces he hablado de que la sociedad en general va de mal en peor, en especial en su aspecto moral. Pareciera ser que conforme va pasando el tiempo lo malo ya no es tan malo, y lo bueno deja de serlo, a vista de muchos. Pero, de vez en cuando, suceden cosas que me hacen pensar que, entre toda la gente que obra mal, hay muchos que actúan de manera honrada. Y, en esta ocasión, no les contaré algo que yo oí, o de una situación que vivió "x" persona. Porque la historia que les relataré me pasó a mí.

Llegué a Concepción luego de un largo día de trabajo. Había viajado más de 800 kilómetros (recuerden que ahora trabajo como transportista. Mis días de cajero han quedado en el olvido). Antes de irme a casa a descansar, mi novia Eve y yo fuimos a un local a comer completos y papas fritas. Charlamos de lo lindo, regaloneamos y nos reímos mucho. La fui a dejar a su casa y yo me fui a la mía.

Al otro día, luego de un descanso reponedor, me levanto para prepararme e ir a trabajar. Tomo desayuno, arreglo mi almuerzo y mi mochila y me voy... o al menos, eso intenté hacer. Claro, porque cuando reviso mi mochila por última vez, me percato que no estaba mi billetera. Desesperado, comencé a buscarla por todos lados. Todos mis documentos los tenía allí, además de unos 70 mil pesos en efectivo. Pero mi búsqueda fue en vano... no la hallaba por ningún sitio.

Comencé a pensar en si se me había quedado el día anterior en el negocio donde habíamos comido Eve y yo. Iba a llamar a mi novia cuando, de pronto, alguien grita "aló" fuera de casa. Mi madre sale a atender.  No puse mucha atención... hasta que mi mamá grita: "Franci, Franci, mira lo que encontró el caballero". Salgo al jardín y veo a un señor, vestido de negro, de unos 40 y tantos años, con mi billetera en la mano.

"La hallé al lado de la camioneta que está frente a su casa. ¿Es suya?", me preguntó aquel señor. Yo, sin dar crédito a lo que veía, le dije que sí, a lo cual me entregó la billetera y se fue, no sin antes agradecerle por tremendo favor que me hizo al hallar mi billetera y devolvérmela. Sin embargo, creí que sólo encontraría mis documentos, sin mi dinero... pero mi sorpresa fue mayor cuando revisé y estaban todos mis documentos y, además, la totalidad del dinero en efectivo. Claro, estaba todo mojado por la lluvia que había caído en la noche. ¿Pero qué más da? Sólo pasé un buen susto.

Entre tanta gente mala... hay quienes son honrados aun

Sí: el caballero perfectamente podría haberse llevado mi billetera con los $70.000. Al fin y al cabo, es plata que a nadie le sobra, y seguramente a él tampoco. ¿Habrá mirado el interior de mi billetera antes de devolverla? ¿O simplemente se limitó a hacer lo que una persona honrada hace: devolver lo que no es suyo? Muchas gracias a aquel caballero que actuó bien, seguramente porque su conciencia le decía que tenía que hacer eso. Y me hace pensar que, entre tanta maldad, aún hay gente buena y honrada que actúa bien frente a situaciones como ésta. Y eso... eso sí es digno de encomio.

miércoles, 21 de junio de 2023

434. Campito


Amo el campo. Me gusta vivir en la ciudad, pero también necesito desconectarme del estrés propio de lo urbano, y estar en paz y tranquilidad en el campo. Claro, puede ser en cualquier lugar fuera de la ciudad, pero, en mi caso, me desconecto yendo al campo de Quilacoya, que queda a unos 50 minutos de donde vivimos Eve y yo.

Pero, en esta ocasión, no quiero hablarles del pueblo propiamente tal (de hecho, eso ya lo hice). Intentaré hablar sobre la conexión que hay entre Quilacoya y yo. Una conexión que, me imagino, casi todo el mundo tiene con algún lugar campestre de la familia, o algún rinconcito donde puede pasar un momento de serenidad. De seguro tú también tienes ese lugar donde eres feliz y viajas constantemente para allá. Para mí, ese lugar es Quilacoya.

Plantaciones en la casa del pueblo

Recuerdo que, desde muy chico, todos los veranos íbamos para allá. Era muy genial. Toda la familia reunida durante un día completo (o algunas veces durante varios días) en la casa del campo, que perteneció a mis tatarabuelos, y se fue traspasando de generación en generación hasta el día de hoy. La casa original (de adobe) ya no está, pero el lugar sigue siendo el mismo. Un gran terreno en el centro del pueblo, donde tenemos varios árboles frutales, además de verduras, varios parrones y una araucaria que, lamentablemente, se secó.

Caminando a la estación de trenes (enero de 2009)

Sentado a la orilla de la estación de trenes (octubre de 2021)

Con mis primos jugábamos e íbamos a pasear a la estación de trenes, que queda no muy lejos de la casa. Comprábamos helados en el negocio del frente, y por las tardes caminábamos hasta los terrenos de mi madre y mis tíos a refrescarnos en el estero Quilacoya. Con un primo jugábamos en un pequeño bosque que teníamos en ese entonces, buscando a unos exploradores que se habían perdido en el cerro de al frente. Se armaban unos buenos asados, o comíamos humitas o pastel de choclo.

Tengo una extraña conexión con la radio. Sí: con la radio. Escuchábamos la radio Biobío, y ahora al escuchar la antigua introducción al "Radiograma", mi mente viaja a aquellos días en el campo.


Mis hermanos tenían una grabadora de audio, y hacían grabaciones caseras con los tíos y los primos. Todos esos recuerdos quedaron en casetes que, ahora, nos repartimos entre mis hermanos y yo. De hecho, más tarde en el tiempo con una grabadora de vídeo hicimos una película casera de acción con mis hermanos y algunos primos (entre ellos Diego, quien ya no está con nosotros). Lamentablemente esos registros se perdieron.

Varias veces éramos tantos los que íbamos que no cabíamos en casa, así que teníamos que acampar en el patio. Sin lugar a dudas, fue una muy linda época del que tengo hermosos recuerdos.

La casa en el campo

Conforme fuimos creciendo, cada uno de nosotros fuimos haciendo nuestras vidas. Pero, para mí, Quilacoya no quedó en el olvido. Y cada cierto tiempo voy para allá, recorro los campos, acaricio los caballos, converso con las vacas (?) o cosecho tomates.

Con mi Eve en medio de las plantaciones del campo

Me pareció ver un lindo caballo

Siempre he tenido la idea de hacerme una casa en el campo. Es que hay una tranquilidad envidiable en ese lugar. Llegar al campo de mi mamá (distante a un kilómetro del pueblo) y sentir la brisa pegar en tu cara, y escuchar el suave movimiento de las hojas de los árboles... no hay mejor sensación de paz. De hecho, cuando viví una traición muy dolorosa hace algún tiempo, me escapé durante una tarde al campo. Solo. Nadie me acompañó. Quise estar solo con Dios y con mis pensamientos... ordenar ideas... aclarar dudas. Y vaya que me sirvió estar en medio de la naturaleza. Da una calma y paz interior difícil de explicar.

La paz que se respira en el campo

Ojalá que algún día esa alocada idea de construir una casa allá e irme a vivir se haga una realidad. Mi novia y su pequeña hija quedaron fascinadas con el lugar. Con esto, no me cabe la menor duda de que Quilacoya es, y seguirá siendo, un lugar muy importante en mi vida. Eso, hasta el día en que yo deje de existir.

¡Saludos para todos!

sábado, 22 de abril de 2023

429. Felicidad

La vida duele muchas veces, pero también hay momentos de felicidad... como la que hoy estoy viviendo

¿Se acuerdan cuando les decía que el tiempo cura todo? ¿Que algunas veces el tiempo se toma su tiempo para arreglar las cosas? ¿Que duele el alma cuando das todo para que las cosas resulten, y te traicionan? El dolor... mi dolor, continuó durante mucho tiempo. Pasé muchas noches en vela, llorando y preguntándome: "¿Por qué?". Me consumía en un mar de lágrimas... me hundía en mis ganas de desaparecer y no volver nunca jamás...

Pero las cosas pasan por algo...

Y miren las cosas de la vida. Hoy, después de mucho tiempo, soy inmensamente feliz. La vida me sonríe y no puedo negar que es bakán sentirse así.

¿Y saben por qué soy feliz? Porque, tal como dije hace un tiempo, el dolor sólo duraría hasta que llegara alguien y lo hiciera desaparecer de una vez, y ese alguien es el motivo de mi felicidad. Y ese alguien curó mi corazón destrozado.

Y ese alguien tiene un nombre: Evelyn 💖

¡Te amo! 😘

Contigo hasta el fin del mundo

domingo, 2 de abril de 2023

426. Un orgulloso al volante

¿Te ha pasado que te pillas con conductores en la carretera que dejan mucho que desear? Aquí te cuento una de esas tantas experiencias que tengo al volante
Cruce de Ruta 150 con Ruta 146, en la entrada a Concepción.
Foto tomada de soychile.cl

Introducción al artículo


Como muchos de ustedes ya saben, hace algunos años que trabajo como transportista. Ese es el motivo por el cual casi ni publico artículos de la sección "Experiencias de un simple cajero". Y durante estos años en el nuevo rubro, me he percatado de que, en términos generales, los chilenos somos pésimos conductores. Y eso que yo he viajado varias veces a Argentina, y considero que allá es peor (con respeto a quienes me leen desde allá. Quizá me pueden comentar este artículo confirmando o desmintiendo lo que he escrito). Y, en esta ocasión, quiero relatarles algo que me sucedió mientras venía de vuelta a Concepción en una de mis rutas de trabajo.

Estaba viajando tranquilamente cuando, por mi pista derecha, veo un pequeño auto avanzando a una velocidad inferior a los 110 km/h que llevaba yo. Lo lógico, entonces, es adelantarlo. Y, claro, eso hice... o al menos eso intenté hacer. Porque, al comenzar con la maniobra de adelantamiento, este pequeño auto comienza a acelerar para evitar ser adelantado. Yo hago lo mismo, en un intento de terminar como corresponde el adelantamiento y cambiar de vuelta a la pista derecha, pero el tipo que manejaba aquel auto no se dejó. Llegué al límite de 120 km/h y el tipo no me dejó adelantarlo. Me rendí, y volví a mi pista, detrás del susodicho auto.

¿Tanto les duele que alguien los adelante?

¿Tan orgullosos son que no pueden aceptar que alguien vaya más rápido que ellos?

Lo increíble de todo esto es que, al ver que me puse detrás de él, el chofer del auto comenzó a desacelerar, a tal punto que tuve que frenar para bajar la velocidad. Siguió bajando su velocidad hasta un punto en que, ya algo molesto, intento adelantarlo de nuevo. El jetón (porque no merece otra palabra... no acostumbro a decir groserías) comienza a acelerar nuevamente y no me deja adelantarlo. A esas alturas su forma de conducir me estaba hartando. Desistí de adelantarlo y decidí irme detrás de él hasta que yo me saliera de la carretera o él hiciera abandono de ésta en algún enlace.

Sigo con mi viaje, detrás de este auto, y el tipo sigue con su genial idea de ir más y más lento, hasta llegar a un punto de ir a 70 km/h en una zona de 120 km/h. Tenía muchas ganas de adelantarlo, pero sabía que si lo intentaba el jetón comenzaría a acelerar. Y no conforme con eso, si me cambiaba de pista a la izquierda, él hacía lo mismo. Aburrido, decidí detenerme en un paradero y dejar que se fuera. Aprovechaba también de descansar y botar el estrés que me causo este orgulloso al volante.

Dejé pasar algunos minutos y reinicié mi viaje. En este tramo de la carretera, comenzábamos a cruzar la cordillera de la costa, con muchas curvas y pendientes. Así que bajé la velocidad. Al poco andar, eso sí, me pillé con el tipo que seguía su recorrido, justo cuando iniciamos una larga subida. Así que, una vez más, comencé mi maniobra de adelantamiento. Y, como lo intuí, el tipo comenzó a acelerar, pero... ¡Ups! No contaba con que su pequeño auto no soportaría la subida, y se chupó. Lo adelanté y lo perdí de vista. Nunca más logró alcanzarme. Por muy orgulloso que fuera, tuvo que dejar que lo adelantara porque su auto no tenía comparación con la camioneta que uso para trabajar XD

Esta pequeña historia me ha pasado varias veces. No entiendo el porqué de algunos que no soportan que los adelanten. Los irrita, los enfurece... sienten que nadie puede adelantarlos. Y si alguien osa hacerlo, te siguen apegadito a ti, como si no fuera peligroso manejar de esa manera. ¿Conoces gente así? Yo sí, como este, y como otros. Tengan cuidado al manejar: háganlo siempre a la defensiva. Yo ya tuve un accidente de tránsito por culpa de un irresponsable. Cuidémonos entre todos.

¡Hasta un siguiente artículo!