martes, 27 de enero de 2026

472. Septiembre de mugre, parte 3

No estacionar (foto tomada de Emol.com)

Sigamos con mi triste historia donde espero que algún día me entreguen la licencia que mandé a reimprimir luego de que me la hurtaran a principios de septiembre. Mientras continuaba con esos trámites, más desgracias se me vendrían encima. 

Estando ya en octubre, un día, mientras estaba en casa, mi madre me escribe por WhatsApp indicando que habían llegado dos cartas certificadas a su casa a mi nombre. ¿El remitente? El juzgado de policía local de San Pedro de La Paz. ¿Los motivos? Dos hermosos partes empadronados por estar mal estacionado, en dos días distintos, en la semana en que estuve trabajando por esos lados. 

¿Recuerdan que en la primera parte de esta miniserie les conté que me había costado mucho hallar un lugar donde estacionar mi auto mientras trabajaba? Pues, en esos dos lugares que les indiqué en ese artículo que me había estacionado, en los dos lugares me sacaron un parte empadronado. Lo curioso de ambos casos es que, a mi juicio, no eran a lugar esos partes. 

Claro, porque el primero era por estar estacionado en un “área verde”. Pero, miren: me tomé la molestia de ir a ver ese lugar nuevamente, y juzguen ustedes, según la imagen de abajo. ¿Es un “área verde”, como un parque o una plaza? ¿Se entiende que es un lugar que la municipalidad mantiene regando y cortando el pasto periódicamente? Lo que yo vi ese día, y sigue así, es maleza. Eso no es área verde amigos. 

Me estacioné en el área donde está la flecha roja con blanca (no
hay ninguna prohibición ni tampoco vereda que pudiera obstaculizar).
El parte por estar en "área verde" en ese lugar no tiene lógica porque,
para mí, donde la está la flecha blanca con azul ES área verde de verdad. 

El segundo caso… es subjetivo. Es cierto que había un letrero de “No estacionar”, pero el letrero es ambiguo. No decía “en toda la vía”. Donde me estacioné tampoco había línea pintada de amarillo como para deducir que no se podía estacionar. Aparte el letrero estaba en la manzana anterior a donde me estacioné... pero bueno… no objeté nada. 

Me presenté en el juzgado el día en que me citaron (con los malabares propios de no tener licencia de conducir), y explicar ambos casos. El juez fue “generoso” y me redujo la multa a la mitad: $70 mil. Yo, muy feliz (entiendan eso como un sarcasmo), pagué la multa y me devolví a casa. 

Mientras viajaba de vuelta, pensaba: “¿Hay algo más que pueda pasarme?”. Pues, menos mal, ahí acabó todo. Solo faltaba mi licencia. Y para ello tuvo que pasar su buen tiempo. 

A 3 meses y medio del hurto de mi licencia fui nuevamente a la dirección de tránsito de Hualpén a averiguar si había alguna novedad. Y, curiosamente, el archivo plano que envió Penco estaba disponible desde el día anterior. Así que, luego de meses esperando, me pasaron mi licencia nueva en formato digital ese mismo día. Y, días después, recibí mi copia física. Con esto pude cerrar ese septiembre de mugre, con tantas cosas malas y extrañas vividas. 

El robo de mi mochila, la pérdida de mi licencia
y los partes empadronados quedaron en el pasado.

Y a ti: ¿has pasado por periodos de tiempo donde te pasan puras cosas malas? Conversemos en los comentarios. ¡Saludos!

No hay comentarios.: