Corría el mes de marzo de 2025. Junto con mi familia estábamos volviendo de unas merecidas vacaciones en el sur de Chile (algún día le contaré sobre el viaje). Descansamos y lo pasamos super bien. Pero, como siempre, lo bueno no es eterno. Y, claro está, mi hija entró a clases y Eve y yo... volvimos a nuestros trabajos.
Amaba mi trabajo. Mantenía mi hogar haciendo lo que más me gusta: manejar. Para mí, manejar es ser libre. Es poner la música a todo volumen y cantar, aunque sea desafinado. Total, nadie me escuchaba. Conocer lugares nuevos y sacar fotitos mientras hacía mi trabajo. Todo era fantástico... bueno... no todo. Comenzó a faltarme el tiempo... y las energías.
Mi trabajo era sacrificado. Como repartidor de insumos médicos en una buena parte de Chile (entre Rancagua y Puerto Montt), los turnos eran cansadores. Había días en que entraba a trabajar a las 5 y tanto de la mañana, y volvía a casa a las 9 de la noche. Había turnos en que estaba en mi hogar después de las 3 de la mañana. El tiempo se me escurría entre mis manos, y mis energías claramente comenzaron a menguar.
Amaba manejar. Disfrutaba los viajes. Pero los turnos y las distancias terminaron por cansarme. En este vídeo grababa uno de mis viajes, donde casi registro un accidente.
Finalmente caí enfermo y estuve 20 días con licencia. Recuerdo haberles contado eso en un artículo anterior. Así que, luego de pensarlo con mi Eve, decidí renunciar a mi trabajo, cosa que se hizo efectivo el 31 de agosto del año pasado. Y, con mi amor decidimos lanzarnos a lo desconocido: ser emprendedores.
Yo jamás había pensado en la remota idea de emprender. Mi Eve ya algo sabía, puesto que tenía un puestecito de artículos de bazar en un emprendimiento de Hualpén. Pero la idea de nosotros era más que simplemente un pequeño puesto. Queríamos hacer un negocio: un negocio que, con el tiempo, nos diera lo suficiente como para poder vivir. Pero, ¿de qué?
Luego de haber negociado mi salida del trabajo y haber recibido mi finiquito, comenzamos a trabajar en el proyecto. Para ese entonces ya teníamos claro de qué iba a tratar: una librería. Hicimos una especie de "estudio de mercado" en donde vivimos, y nos percatamos que, si bien es cierto hay librería cercanas, no eran muy surtidas, o no tenían un horario fijo para atender. Así que, luego de pensarlo mucho, decidimos lanzarnos a la construcción de nuestro local.
Lo primero que hicimos fue tramitar todos los permisos pertinentes. Y aquí es donde nos dimos cuenta sobre el por qué hay tanta gente informal vendiendo cosas: el tiempo y dinero invertidos para conseguir aquellos permisos no es menor. Con decirles que la patente municipal nos salió más de $90.000, y es semestral. Además, iniciamos actividades como empresa en el servicio de impuestos internos y, además, conseguimos el permiso en la Secretaría Regional Ministerial de salud en Concepción para la venta de comestibles envasados y bebidas no alcohólicas. Así que, luego de tener todo en regla, como corresponde, nos fuimos a comprar todos los productos que venderíamos.
Al mismo tiempo, un amigo de años, que tiene un emprendimiento de construcción, nos construyó el local. Pusimos una vitrina, compramos los muebles en diferentes lugares de la ciudad. En uno de esos viajes, un vecino amigo nuestro nos acompañó a Lirquén a buscar una vitrina para la librería. La señora nos contaba que estaba vendiendo todo porque su esposo había fallecido y ella, con años a cuestas, ya no tenía las fuerzas para seguir atendiendo sola.
¿Y cómo se llamaría la librería? Pues primero pensamos en "Antito", por nuestra hija. Pero a la Anto no le gustó. Lo encontró muy cringe así que lo descartamos. También pensamos en "Albel", como una unión de "Albornoz" y "Beltrán", nuestros apellidos, pero lo encontramos raro. Finalmente le pusimos como este blog: "Donde Panchito". A ambos nos gustó y suena onda como: "¿A dónde vas a comprar? Donde Panchito" XD.
Llegaron las compras de los productos para la venta. Compramos muchísimas cosas: cuadernos, lápices, tijeras, blocks de dibujo, pinceles, témperas, plasticinas, artículos de bazar y papelería, entre otros. Además, contaríamos con servicio de impresión y fotocopiado. Mandamos a imprimir volantes para repartir en todo el vecindario, avisando el día de nuestra apertura: el 12 de noviembre de 2025, tan sólo 2 meses y medio después de haber renunciado a mi trabajo.
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| El interior del negocio, poco antes de abrir |
El 10 de noviembre fue la inauguración simbólica de nuestro pequeño local. Y fue muy bonito: vinieron familiares, amigos y vecinos. Organizaron una comida para todos y cortamos la cinta con lo cual dábamos por abierto nuestro emprendimiento. Con mi Eve estábamos nerviosos por lo que nos esperaría en nuestro primer día de atención al público. Y, finalmente, ese miércoles 12 de noviembre a las 13 horas, corrimos el portón de nuestra casa y abrimos el negocio al público en general.
Las ansias nos comían. ¿Saben cuánto tiempo pasó para que llegara la primera persona a comprar? Sólo 20 minutos: una vecina vino a imprimir unos documentos. Durante el día vinieron muchos a conocernos, y la gran mayoría estaba contento por el nuevo negocio en el vecindario.
Ha pasado harto tiempo desde ese día. Y cada día que abrimos es una oportunidad para que nuestro negocio siga creciendo. Hemos agregado nuevos servicios, como ser punto de retiro y envío de encomiendas para una empresa líder en el rubro acá en Chile, y estamos constantemente viendo posibilidades de agregar más cosas a nuestro negocio. ¿Ha sido fácil? No, para nada. Primero porque no es llegar y lanzarse a lo desconocido como lo hicimos nosotros. Fue una decisión que ambos pensamos muchísimo. Además, hemos tenido que aprender a administrar un negocio, ver los permisos, contratar una contadora... ¡Hasta tuvimos que cerrar un par de semanas porque se nos inundó el negocio!
Pero, ¿saben que? A pesar de todo, gracias a Dios, hasta el momento nos ha ido bien. No nos da para vivir aún, pero desde hace un par de meses logramos sacarle un poco de ganancia para la casa.
¿Aún no conoces nuestro negocio? Puedes ver nuestro Instagram, donde te dejamos cordialmente invitado a que nos sigas. Así nos estarás ayudando a que más gente conozca nuestro pequeño emprendimiento. ¡Hasta un siguiente artículo!





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