266. Experiencias de un simple cajero 11


Trátenme de pesimista, pero soy un total convencido de que el mundo, la sociedad y su gente NUNCA va a mejorar. La gente seguirá sin respeto, estúpida, intentando insultar a medio mundo cuando creen que SUS derechos son vulnerados, vulnerando ellos mismos los derechos de los demás. Lamentablemente la gente se acostumbró a vivir así, y es triste todo esto, en especial porque estamos tan, pero tan acostumbrados a todo esto, que ver a alguien generoso, empático o bondadoso es raro, e incluso pensamos que lo hace por interés. ¡A eso hemos llegado!

En este artículo quiero comentarles dos experiencias que tienen varias cosas en común: ocurrieron en mi trabajo, mientras atendía mi caja, y el insultado y pisoteado verbalmente fui yo. Lo que da más rabia es que, sin hacer nada, debo aguantar un rosario de palabras groseras y vulgares, comportamientos que dejan mucho que desear, y una agresividad sin control, simplemente porque piensan que, al ser clientes, pueden hacer lo que se les antoja.

Problemas con el sencillo

Para quienes estamos en el mundo del comercio, sabemos que el sencillo no es infinito. Los billetes de baja denominación no siempre son abundantes y, para dar vuelto, algunas veces debemos hacer malabares. Pero, ¿qué hacer cuando un cliente compra... digamos... un chicle de 450 pesos y te paga con un billete de 20 mil pesos? Es un lío tremendo, porque hasta en las grandes empresas el sencillo no está siempre disponible como uno quisiera.

Es el caso de dos tipos (en dos situaciones distintas) donde compran cosas pequeñas para sencillar (obtener billetes de baja denominación) los billetes de 10 y 20 mil pesos que dan los cajeros automáticos. Debo reconocer que a mi me carga eso, porque como cajero no tengo todo el sencillo del mundo para dar vuelto, aun cuando me corresponde hacerlo. Pero lo que más me enfurece es la actitud rota y ordinaria de algunas personas cuando les pregunto si tienen más sencillo con que pagar los productos.

Uno de estos dos clientes llego al extremo de insultar hasta a las cocineras de donde trabajo porque le pregunté si tenía más sencillo. "¡Pero cómo esta empresa tan grande no tiene sencillo!" vociferaba. "Claro - le respondí -, esto no es un banco. No fabricamos billetes y lamentablemente no tengo más con que darle vuelto". Dicho esto, le ofrecí que pagara con tarjeta, y su respuesta me mostró sus verdaderas intenciones. "No poh, si quiero sencillar".

En otros casos, al no haber billetes, debo entregar el vuelto en monedas. Es el caso del segundo cliente citado en este artículo, que recibió de parte mía mil pesos en monedas de 50. Vamos, amigos... no creo que sea tan problemático recibir 20 monedas de $50 como vuelto, pero siempre hay gente que anda a la defensiva y lista para discutir e insultar. Otros se lo toman con humor. El cliente de esta historia... bueno... es cosa aparte. Me tiró las monedas de vuelta y se fue saludándome a mi mamá de manera muy... cortés.

Me gusta ser cajero a pesar de todo

A lo largo de esta sección, Experiencias de un simple cajero, intento mostrarles que ser cajero no es nada fácil. Muchos piensan que ser cajero es sinónimo de no tener cabeza para otro empleo, que es lo único que encontramos para trabajar y cosas así. YO DECIDÍ ser cajero. ESE ES MI OFICIO y me especialicé en eso. Tengo inteligencia para hacer lo que se me plazca, pero me gusta ser cajero, a pesar de ser insultado en varias oportunidades, porque también he sido tratado de buena manera por clientes muy simpáticos y buena onda.

Sin embargo, hace unas semanas un tipo me amenazó porque, según él, lo atendí mal. Esta experiencia merece un artículo aparte. Y tú, ¿has tenido encontrones con cajeros? ¿Crees que somos importantes en la sociedad en que vivimos? Conversemos en los comentarios. Nos vemos.

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