119. Chile Chico: patagonia Chilena

Trayecto entre Comodoro Rivadavia y Chile Chico
Ya pasamos la mitad de año, y durante hartos días me he estado pensando qué escribir. De hecho, no se me ocurría nada, hasta que, viendo las secciones de mi blog, vi una que tengo en el más absoluto abandono: mis vacaciones a Coihaique 2008. La última vez que publiqué un artículo referente a mis vacaciones fue por allá en enero de 2009, hace más de un año. En esa oportunidad les hablaba del viaje entre Esquel y Comodoro Rivadavia, en la República Argentina. Pues hoy retomaré mi relato, y llegaremos a la Patagonia Chilena, sin lugar a dudas uno de los lugares más hermosos que he visitado en mi vida. Ponte cómodo.

Llegando a Chile Chico: entrada a la Patagonia Chilena

"El Gorosito", Caleta Olivia, Argentina
Como ustedes ya saben, mi fiel diario de vida me acompañó en esas vacaciones, como lo ha hecho durante 7 años. Y así relata lo que pasó ese día y nuestra llegada a Chile.

"Sábado 16 de febrero de 2008.
19:07 horas: ¡Por fin! Hemos vuelto a Chile.
Partimos desde el Hotel Victoria (que nos cobró $90 más que el 2006) rumbo al sur, dejando atrás la ciudad de Comodoro Rivadavia.
En Caleta Olivia destaco un trabajador petrolero gigante en una plazoleta. Nos sacamos fotos allí".

En efecto, aquel trabajador debe medir unos 15 o más metros llamada "El Gorosito" (véase foto de un poco más arriba, haz clic en ella para ampliarla). Cuando habíamos pasado por primera vez por Caleta Olivia (que a estas alturas es puerto), el 2006, aquella imagen no estaba, así que no dudamos en sacarnos fotos allí. A esas alturas el viento patagónico era insoportable, pero no sabíamos lo que nos esperaba cuando nos fuéramos al interior en busca de la frontera con Chile. El relato prosigue:
La Pampa Argentina

"Aquí (Caleta Olivia) nos despedimos del océano Atlántico. Nos comenzamos a internar en la pampa nuevamente. Pico truncado y Koulel Kayke los pasamos de largo. Interesante es el hecho de que Koulel es un pueblo fantasma: calles vacías y casas a medio construir. Sólo dos personas alcanzamos a divisar: un viejito y una señora.
Llegamos a la hora a Las Heras para almorzar a la 1 de la tarde".

En esa ciudad (fantasma como la otra, pero no tanto) nos comimos toda la comida que nos sobraba y que podía ser requisada por el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) en la Aduana. El viento era tan fuerte, que tuvimos que almorzar dentro del auto, y el auto se movía debido a las ráfagas de viento. De ahí nos esperaba un largo trayecto hasta Chile Chico. Como ya nos estábamos yendo de Argentina, mi padre se había gastado todo el dinero argentino que le quedaba, así que andábamos sin ni uno. Llegando a Perito Moreno, estábamos con la duda de si íbamos a llegar a Chile con la bencina que le quedaba al auto.

Mis padres en el Lago Buenos Aires.
Sin embargo, un generoso chileno que también andaba por esas latitudes accedió a cambiarnos $100 argentinos. Así pudimos llenar el estanque. Sin embargo, a pesar de que la bencina era en ese entonces muy barata (unos 250 pesos chilenos), el trato que recibimos en la bencinera no fue la mejor. Dejemos que mi diario nos lo cuente.

"Así, llegamos a Los Antiguos, último pueblo de Argentina, a 3 kilómetros de la frontera. Cargamos combustible... pero algo sucedió.... llegamos a la bencinera. Al minuto llega un motociclista argentino al servicentro. El bombero, que durante todo ese rato estuvo hablando por celular, no nos atendía. Cuando por fin se dignó a atender la bencinera, atendió primero al motociclista. Aquí comienza el problema, porque mi padre vio eso y no se quedó callado. (Aquí aprendí a ceder cuando corresponde, para no causar problemas) El diálogo fue más o menos así:

Papá: ¡Oiga, pero si nosotros llegamos primero!
Bombero: Discúlpeme, pero él es argentino y lo atiendo primero.

1ra excusa: Atiende primero al motociclista porque es argentino. ¿Qué tipo de atención es esa? Discriminación pura.

Papá: Pero nada que ver. Se supone que se atiende por orden de llegada, no por nacionalidad
Bombero: Es que me voy a demorar mucho con usted. Querés que te llene el estanque y eso es mucho.

2da excusa: El estanque vacío. O sea, si tú vas sin gasolina, serás atendido al último, porque se demorarán mucho contigo. Además, ¿cómo sabía que, supuestamente, faltaba mucho combustible?

Papá: Tú no sabes cuánto voy a cargar.
Bombero: No poh. Además, yo atiendo, y ni me saludó.
Papá: Pero si estabas hablando por celular.

3era excusa: No lo saludan. Es ridículo, a mi gusto.

En fin, lo bueno es que unos pocos son así. Los argentinos nos trataron súper bien en su país".

En Chile Chico nos alojamos en unas cabañas a la orilla del Lago General Carrera (es el mismo lago Buenos Aires, que cambia de nombre en lado Chileno). Al otro día conocimos más aquella ciudad de unos 3mil habitantes. Lo bueno es que nos tocó un buen día. De eso les hablaré en el siguiente artículo... que espero que sea pronto.:) ¡Espero sus comentarios!

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