109. ¡¡Terremoto!! Parte 4

El edificio Alto Río, triste emblema del terremoto en Concepción.
Un mes y medio del terremoto y todo acá parece volver a la normalidad, aunque en realidad la normalidad está muy lejos de nosotros. He escuchado por ahí que Talcahuano, ciudad vecina a donde vivo, tardará 10 años en reconstruírse y llegar a ser lo que era antes... esas son las consecuencias del quinto terremoto más grande de la historia.

La vida post terremoto
Luego de esa fatídica noche del 27 de febrero, nuestras vidas cambiaron para siempre. Claro, yo nunca había estado en un terremoto, y siempre me decía que, si llegaba el día en que tendría que vivirlo, que, por favor, no fueran tan fuerte. Y ya ven... 8,8 grados y con maremoto incluído. Lo inmediato, luego de la catástrofe, era conseguir agua. Y, como es lógico, el agua se fue unos minutos después del sismo. Así que, en la tarde del domingo 28, fuimos a buscar un poquito de agua. Mi diario cuenta lo sucedido:

En un tumulto parecido a ese estaba mi padre y mi tío.
"Como no hay agua, los bomberos están repartiendo agua con los grifos y mangueras del cuartel. Mi padre y mi tío Ivan esperaron casi 2 horas, y al final no obtuvieron nada de agua. Así que mi tío Arturo, junto con Álvaro (mi primo), mis hermanos Cristián y Andrés, y yo, nos fuimos a buscar agua. Encontramos en la INACAP (Instituto Nacional de Capacitación) de la Autopista. Un montón de gente allí. En el camino nos dimos cuenta de otros aspectos del terremoto. La muralla del Club Hípico quedó en el suelo. La pasarela de la Universidad Santa María también. Grietas en la carretera... ¡Una locura!

"Nunca me imaginé que YO estaría en una media fila para obtener agua. Y es que siempre veía eso en las noticias. Pero hoy nos tocó a nosotros. Comenté eso en la fila mientras avanzaba y la gente me encontraba la razón, incluyendo al caballero que estaba delante mío, que se parecía a Luigi, de Mario Bros. Aquí se vio la solidaridad al compartir todo con todos, unidos para salir adelante". (Tomo 14, pág. 2601, 2602).
Yo obteniendo agua.

Y es que no puedo solamente hablar de los saqueos y los robos. También hay gente buena y honesta que ayudó a los más necesitados, y eso siempre se agradece.

Durante muchos días (semanas) buscamos agua, ya sea en la INACAP, como en los pozos que hay en el Club Hípico o en el cuartel de Bomberos. En este último lugar estuvimos un día casi 5 horas en la fila para obtener agua. Cuando estábamos llegando al final para obtener agua, llegó un tipo que se coló y en menos de 10 minutos obtuvo agua. "Le alegamos al carabinero - relata mi diario -, porque obviamente no corresponde que alguien se salte una fila de casi 5 horas y saque agua. ¿Y saben qué dijo el carabinero? ´No, pero ¿para qué vamos a pelear?'. No entiendo. Estamos en toque de queda, y los carabineros no hacen nada para manetener el orden" (pág. 2607, 2608).

Hoy, a más de un mes del terremoto, puedo decir que mi vida está casi normal, haciendo mis cosas cotidianas. Pero el terremoto me ha hecho pensar en que estas cosas malas y desastrosas que ocurren no son producto de mera casualidad... algo debe de haber detrás de todo esto. De eso les hablaré en la última parte de este especial "Terremoto en Concepción". Saludos!!

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