Pero, el motivo de este artículo es para indicarles, desde mi humilde punto de vista, que, a pesar de que pasen los años, uno sigue teniendo alma de niño. Y que uno nunca debe olvidar aquellos años felices en que todo era jugar, jugar, jugar y, por si fuera poco, jugar. Y a mi me pasó algo ayer, algo que quisiera compartirlo con ustedes, para que se hagan una idea de cuán fácil es emocionarse cuando uno recuerda sus primeros años.
1. Un autito a control remoto: bueno, en realidad no es un autito... no sé, como un jeep 4x4 todo terreno. Lo vi y quedé mirándolo un buen rato. Le saqué el polvo que tenía sobre él, acumulado por unos buenos años. ¿Saben cuándo llegó a mis manos? El año 1995, para mi licenciatura de kínder. ¡Qué recuerdos! Hace ya 17 años que lo tengo, y lo había dado por perdido.
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| Mi super jeep 4x4 todo terreno a control remoto |
Aun recuerdo como si fuera ayer cuando pasaba tardes enteras jugando con él. Y su control remoto con dos palanquitas: uno de izquierda a derecha y otro de arriba a abajo. Tiempos en los cuales el computador era un lujo de unos pocos e internet ni siquiera aparecía por el horizonte de mi casa. Como mencioné al principio, todo tiempo pasado fue mejor, y por la chita que es verdad. Sin preocupaciones, sólo vivía mi día a día jugando con aquel jeep y también con lo que encontré dentro de una caja de chocolates al lado derecho de mi cama.
2. Mi colección de autitos: De verdad que casi me muero al verlos. Pero si de hace como 10 años que no jugaba con ellos. Quizás encuentres ridículo lo que hice, pero agarré la cajita y me fui al living y, al abrirlo, fue como retroceder en el tiempo. Puse todos mis autitos y comencé a jugar con ellos, tal como lo hacía tiempo atrás. Puse polquitas bajo la alfombra para simular los lomos de toro por donde debían pasar los autos. ¡E incluso causé un accidente en un cruce! Sí, puedes tildarme de loco, infantil o como quieras, pero fui feliz, y eso me importa más que cualquier comentario insultante :)
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Mi colección de autitos (lo que va quedando)
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| Mis dos autitos favoritos |
Mientras jugaba, se me vino a la mente recrear la ciudad que construí cuando era chico en el garaje de la casa. Con cajas de tiza, remarcaba las calles en el cemento, hacía los paso de cebra y los semáforos. Dibujaba en las paredes los edificios públicos de mi ciudad. En los años de gloria de mi ciudad, había una carretera que unía la ciudad de tiza que estaba en mi garaje con la zona rural, que era un pedazo de tierra ubicado en el patio, donde mi mamá plantaba tomates y lechugas. Tenía hasta alumbrado de verdad que prendía por las noches. ¡¡Ohhhh!! ¡Cuánto daría por volver a ese lugar y jugar tan sólo una vez!
¿Y cómo olvidar cuando jugaba con mis primos en casa de ellos a los autitos, incluyendo a mi fallecido primo? - ayer se cumplieron 6 meses desde que ya no está con nosotros :( -.
El último autito que coleccioné lo obtuve hace muy poco tiempo. Fue en noviembre del año pasado. Estaba paseando con mi nana en la laguna redonda y, tirado en el pasto, hallamos un autito con forma un tanto llamativa. Es la de la foto adjunta de la derecha. Con ese, son 31 autitos de mi colección, aunque en su tiempo llegué a tener más de 60.
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| El autito encontrado en la laguna |
3. "Mi gran ciudad": seguí encontrando cosas grandiosas durante mi limpieza profunda de mi dormitorio. Una cajita que me trasladó en cosa de milésimas de segundos a largas y entretenidas tardes de lluvia jugando a "Mi gran país" con mis hermanos y primos. Yo siempre era el banco y leía las tarjetas de "Destino". Si bien es cierto, yo ya no tengo "Mi gran país", el actual (que me regalaron para navidad de 2003, cuando celebraba esa festividad), me recuerda aquellos tiempos. Con esa cajita, deseé que mis hermanos volvieran a casa y estuvieran jugando conmigo a "Mi gran ciudad", sólo para recordar la cara que ponían cuando los dejaba en bancarrota una vez que aprendí a jugar :P
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| Cuando los juegos de mesa la llevaban antes de la llegada del computador |
Cosas como estas me recuerdan que, indudablemente, uno nunca deja de ser niño. Es cosa de ver que, algunas veces, hacemos cosas de niños. ¿Quién no salta sobre las posas de agua en un día lluvioso aun cuando tenga 30 años? ¿O las cosas infantiles y sin sentido que hacemos para atraer a alguien del sexo opuesto? La vida está llena de "infantilismos" que nosotros mismos creamos. Y, aunque muchos nos traten de 'cabros chicos', lo cierto es que, en mi caso, me encanta volver de vez en cuando a ser un niño.
Pero, ya veo... sólo son recuerdos de mi niñez... sólo recuerdos y vivencias que nunca más podré vivir con tal intensidad.
En la segunda parte de esta serie, les mostraré más cosas que encontré en mi dormitorio. Cosas que ni siquiera recordaba yo que existían. ¡Gracias por leer este pequeño artículo y viajar conmigo por el tiempo! Y recuerda: no dejes de visitarme. ¿Donde? Donde Panchito puh hombre :)