173. Experiencias de un simple cajero 4

Aun hay gente que, sin investigar, concluyen que ser cajero es una pega muy fácil, que cualquier persona podría realizar. Sin embargo, como cajero por experiencia, les puedo decir que es la mentira más grande del mundo. Para ser cajero se necesita concentración, rapidez y, sobre todo, paciencia... MUCHA paciencia. ¿Más experiencias? Aquí te dejo unas cuantas más
No es fácil ser cajero
Llevo casi 2 años trabajando como cajero. En ese trabajo he aprendido a cultivar la paciencia. También he vivido gratos momentos junto a mis compañeros y con clientes que son excelentes personas. Pero nadie puede negar que cada día la gente está más alterada que nunca. En este artículo, sólo les contaré dos experiencias curiosas que me han sucedido en el supermercado. Pero, además, meditaré un poco en lo difícil, sí, realmente difícil que es ser cajero hoy en día.
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"Necesito el sencillo"
Una gaveta con dinero
Esto sucedió un día en que me tocó trabajar desde la apertura del supermercado, a las 9 de la mañana. Para poder abrir la caja, en ese entonces nos entregaban $50.000, divididos de la siguiente forma: $20.000 en billetes de mil, $10000 en monedas de $500, $10000 en monedas de $100, $4000 en monedas de $50, $1000 en monedas de $10, y $5000 en monedas surtidas o, en su defecto, un billete de $5000.

A las 9.03 de la mañana, apenas 3 minutos desde que abrió el supermercado, pasa la primera clienta con un paquete de galletas cuyo valor es de $89. Lo marco y, luego de indicarle que debe pagar $89, me pasa un billete de $20.000. Yo, atónito, le pregunté: "¿No tiene $100?". Su delicada respuesta fue: "No poh, necesito el sencillo, así que apúrate que estoy apurada". Incrédulo, le dije: "¿Acaso me vio cara de banco que quiere sencillo?". La señora me quedó mirando y, antes de que respondiera, le dije: "Yo no le voy a vender este producto, a menos que me pague con un billete de menor valor".

La señora siguió insistiendo hasta que, hartándome, le pasé el producto y me entregó los $20.000. "Un momento - le dije -, iré a conseguir un poco de sencillo y le doy el vuelto". Fui y, cuando volví, la señora no podía creerlo: volví con los $20.000, pero en monedas de $100, $50 y $10. Lentamente los acumulé en montoncitos de $1000. Cuando reuní los $19.911 de su vuelto, se lo metí todo en una bolsa, lo cerré cuidadosamente, y se lo entregué junto a su boleta: "Aquí tiene su sencillo, que tenga un lindo día, hasta luego". La señora, sin poder decirme nada, se fue.

Desde ese día ya no hago eso: cuando ocurre esos casos sencillamente no se vende.

"No seas intruso"
Aquí fue puesta a prueba mi paciencia y mi honradez. Déjenme contarles. Me tocó la caja vecina a la caja express. A mi compañera de aquella caja le dijeron que cerrara su caja para poder ir a colación. Mientras, yo atendía un pedido de dos carros. En eso veo que se hacía filas en la caja express, que ya estaba cerrada. Mi compañera intentaba, en vano, hacer que un caballero se fuera de allí, argumentando que iba a colación. Se lo dijo dos veces, y el caballero no se movió. Luego de algunos segundos, le dije a mi compañera: "Pero, si ya le dijiste que la caja está cerrada, ¿para qué insistes? Sólo ándate a colar y listo".

El caballero se enojó, y dijo: "¡Tú no te metas, a tí te pagan por trabajar!". "Sí - le respondí -, pero no somos máquinas, y tenemos derecho a colación... como usted quizás ya comió, lo invito a que pase a mi caja y yo lo atiendo, pero después de terminar con este pedido". Molesto, el caballero se puso en mi fila, y seguía alegando. Yo, tranquilo, seguí con mi trabajo sin tomar en cuenta sus comentarios.

Cuando llegó a mi lado, me retó: "No seas intruso, tú no tení por qué meterte en donde no te llaman". Me tiró las cosas para que lo atendiera. Yo, tranquilamente y sin responder, le pasé los productos. Su vuelto se lo entregué en billetes de $1000 y monedas de $100 y $10, cosa que no le agradó. Sin embargo, no tenía otra forma de entregar su vuelto. Me quedó mirando furioso unos segundos y, al irse, se le cayó un billete de $1000.
Mil pesos
"Caballero - le dije -, disculpe que sea tan intruso, pero se le cayeron $1000 de su vuelto". La cara que puso al verme con el billete en mis manos sinceramente... no tiene precio. Se acercó y agarró el billete. Sin agradecerme, se fue con rumbo desconocido.

No miren en menos nuestro trabajo
Estimado lector. Seguramente tú has ido a un supermercado y has tratado con algún cajero o cajera, y obviamente esperas que el trato sea de lo mejor. Pero también debes reconocer que nosotros esperamos lo mismo del cliente. Si un cliente llega malhumorado, gritando e insultando a diestra y siniestra, aunque estemos capacitados y seamos lo más pacientes posibles, no podemos aguantar todo porque somos humanos. Las cajas pueden fallar, el sistema se puede caer, y yo puedo equivocarme al pasar los productos. Todos erramos, y los sistemas de cajas fueron echas por humanos, por lo que también tienen errores.

A todo eso, súmale que tenemos una gran responsabilidad: manejamos millones de pesos todos los días y eso cualquiera no puede hacerlo. Tenemos que lidiar con filas interminables de personas que desean pasar lo más rápido posible, pero, si no lo sabes, no somos pulpos, y no podemos ir más rápido. ¡Qué mas quisiera yo ser super flash y así atender a todos rápidamente y que la fila se acabe! Pero los clientes pesados no entienden eso.

La columna que quiero que leas
¡Qué ciertas las palabras del señor Felipe Pumarino! Él escribió lo siguiente en una columna del diario "Las Últimas Noticias" del 12 de mayo de 2012: "Lo que a menudo olvidamos es que con nuestro dinero no compramos el derecho a tiranizar a quien eventualmente nos presta un servicio. Las personas a quienes humillamos [como a los cajeros en un supermercado] cumplen responsabilidades complejas, suelen trabajar a comisión y tienen a su cargo grandes cantidades de plata que deben reponer si cometen cualquier error". (al lado dejo la columna para que la leas, haciendo clic sobre la foto). Y eso es verdad: una vez perdí $45.000 y me lo descontaron del sueldo.

Pero pareciera ser que a la gente no le importa eso y nos tratan peor que a animales. Sino, miren este video encontrado en Youtube, donde una clienta insulta a una cajera porque una tarjeta no pasa por la caja. La cajera explota y le responde porque la presión ya no la puede aguantar más.




Por favor, respétanos. Si eres una de esas personas que pierde la paciencia en una caja, compréndenos. No somos perfectos, ni supermáquinas. Tenemos la responsabilidad de manejar dinero, y eso nunca es fácil. Sé paciente y espera a que te atendamos. Si llegas con buena disposición, ten por seguro que yo, y todos mis colegas, te atenderán de la misma manera, y tú te irás con una sonrisa a tu casa y yo, con mi gaveta, me iré con una sonrisa a la sala de arqueo. :)

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8 Comentarios

  1. Hola Francisco:

    Que complicado y dificil lidiar con personas asi todo los dias, creo que a todos nos hace reflexionar con respecto a nuestro trato a distintos funcionarios no solo cajeros, Pero este tipo de reacciones estaban predicha, muy buen articulo me gusto bastante, y el video de verdad que me dio mucha pena.

    bueno sigue haciendo este tipo de articulos entretienen y te hacen ver una realidad que uno muchas veces en realidad no ve.(valga la redundancia)

    Rose

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    1. Rose: bienvenida a mi blog. Gracias por dejar tu opinión.

      Pues tienes razón: es difícil lidiar con personas que piensan que, como andan con dinero, pueden tratarnos como quieren. Se les olvidan que somos humanos, como ellos. Gracias a Dios los clientes así son los menos, y hay más clientes que son simpáticos. De hecho, en una próxima edición contaré buenas experiencias que me han sucedido.

      No dejes de visitar mi blog, y gracias por inscribirte en el "6to aniversario de Donde Panchito" :)

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  2. :O! siii ser cajero si que debe ser desagradable algunas veces, por el contacto con una diversidad de personas que algunas veces resultan desagradables y falta de respeto :/! oie nano la primera experiencia parece que ya la habias puesto en un articulo .. en todo caso muy buena experiencias y yo saludo siempre a los cajeros porke me acuerdo que tu igual lo eres po y ademas si yo lo fuera no me gustaria q me trataran mal.. cuidate y siga escribiendo :)!

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    1. Algunas veces es desagradable, pero a pesar de todo me gusta ese trabajo. Ya sabes, me gusta interactuar con personas... lamentablemente, como tú mencionas, no todos nos tratan bien. Pero, ¿qué le vamos a hacer? Así está la gente hoy en día.

      Qué raro, Nana, porque la primera experiencia no la había publicado, Quizás al ver el dibujo pensaste eso, y el dibujo fue sacado de otro artículo. Puede ser que, por eso, hayas pensado que es repetido.

      Gracias por tu comentario, y por tu fidelidad para con mi blog :)

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  3. que buena reflexion por que l verdad muchas veces las persons creen que las demas son sus esclavos y no recuerdan que "todos necesitmos de todos"...aprender respetar para que te respeten....felicidades panchito muy buen articulo. =)

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    1. Gracias por tus palabras. A decir verdad, claramente todos necesitamos de todos, tal como dices tú, Anónimo. Pero bueno, así está el mundo, y hay que soportarlo no más.

      Te invito para que, a la próxima, puedas dejarme tu nombre :)

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  4. Totalmente de acuerdo con lo que escribiste en este artículo. Saludos!

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    1. Anónimo: Gracias por tus palabras. Qué bueno que estés de acuerdo conmigo :) Y no temas dejar tu nombre :D

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