319. El regreso de Jerónimo


Corría el año 2011. En este mismo blog les comenté de la muerte de mi gato, Jerónimo, luego de haber estado con nosotros durante 10 largos años. Fue muy triste todo. Y, sin mentirles, a 7 años de su muerte, aun me emociona ver el vídeo que le hice en su oportunidad. Y es que uno se encariña mucho con las mascotas y, cuando éstas mueren, dejan un vacío que solo los amantes de los animales podemos comprender a cabalidad. Por ello, durante algunos meses, no tuvimos ninguna mascota en casa de mis padres. 

Luego vino Óliver, quien no estuvo mucho tiempo con nosotros, ya que lamentablemente lo atropellaron y murió. El idiota que iba manejando le pasó por encima y ni siquiera se inmutó. Siguió su camino como si nada... Bueno... gente mala hay en todos lados.

Jerónimo II
Mis papás nunca más quisieron tener una mascota en casa luego de Óliver. Les bastaba con el hermano de éste, Tomás, quien es de mi abuela, pero que se lo pasa en casa de mis padres. Yo quería un gatito para nosotros, pero no me dejaron.

Una vez casado, con Carla decidimos adoptar una gatita. Se llamaba Fanny. Era hermosa, blanquita con patitas negras, muy llorona y regalona. Un día salió a pasear por el vecindario y nunca más volvió. Quizás qué fue de ella.

Pasó el tiempo, y nos mudamos a nuestra actual casa. Ahí decidimos adoptar un nuevo gatito, así que dimos el aviso para que nos regalaran uno. Luego de algunas semanas, un matrimonio amigo nos indicó que su gata había dado a luz hace un tiempo y podíamos llevarnos a un gatito con nosotros. Es así como en noviembre del año pasado llega a nuestra casa Jerónimo.

Óliver
Sí, se llama igual que el anterior Jerónimo que tuve en casa de mis padres. Pero, para diferenciarlo del gato blanco con negro que nos duró 10 años, nuestro actual gato se llama Jerónimo Andrés III (Andrés le puso mi esposa, y "tercero" puesto que es el tercer gato con ese nombre durante mi vida).

Jerónimo III es un gato muy, pero muy regalón. Su rutina es muy movida y ajetreada (entiéndase esto como una ironía). A las siete de la mañana nos despierta con sus maullidos para que le demos desayuno. Luego descansa en su cama. Se pasea por el patio y toma sol. Juega con Morocha, la perrita de mis suegros que vive abajo de nuestra casa. Almuerza y se echa a dormir en el futón o en la cama. Ronronea como loco y le encanta que le hagamos cariño. Incluso llega a desesperarse si escondemos nuestras manos, y las busca para que le hagamos cariño. Luego de comer por última vez, se va a su cama y duerme hasta el otro día, donde hace exactamente lo mismo.

Jerónimo III, jugando en el patio cuando era chiquitito

Es un excelente cazador. Hasta el momento ha cazado lauchas pequeñas y saltamontes. Como casi todos los gatos, no se los come. Simplemente juega con ellos. Después los deja abandonados y sigue con su rutina descrita anteriormente. Ha intentado cazar gorriones y palomas, sin éxito hasta el momento.

Descansando
Esperamos junto con Carla que Jerónimo III nos dure unos buenos años. Cuando estoy solo en casa Jero me hace compañía, y Carla, aunque algunas veces se enoja con el Jero por botar mucho pelo o meterse en la comida, lo quiere mucho. Es que, sencillamente, tener una mascota es hermoso.

Bueno, eso quería comentarles sobre mi gato. Quería que lo conocieran, ya que hace años tuvieron la oportunidad de conocer a Jerónimo II, más conocido como Poromo. ¿Y ustedes tienen mascota? Conversemos en los comentarios. ¡Hasta pronto amigos!

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