389. Esperanza, parte 2

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Hace unas semanas conversábamos aquí en el blog sobre la importancia de la esperanza, ya que es la llama que nos mantiene optimistas hacia el futuro. Es necesario mantener la esperanza incluso en las situaciones más adversas. Es más: en esas circunstancias es cuando más esperanzados debemos ser.

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Sin embargo, cuesta a menudo serlo. Algunas veces nuestros problemas son tan grandes que podemos sentirnos agobiados y con ganas de sencillamente tirar la toalla. Lo digo por experiencia propia: estos últimos meses no han sido buenos, pero he podido salir adelante. Y si a eso le sumamos los problemas que nos aquejan a nivel mundial, nacional y local, entonces... ¿De dónde sacar motivos para mantener la esperanza?

En el principio de la historia humana...

Antes de responder esta pregunta, primero debemos averiguar por qué el mundo está así, y por qué tenemos tantos problemas a nivel personal. Si comprendemos la raíz del problema, no nos agobiaremos al saber que los gobiernos no pueden solucionar todos los problemas, ni que nosotros a modo personal podemos acabar con todas nuestras desgracias y preocupaciones.

Tal como lo hice en el artículo anterior de esta serie, nos remitiremos a la Palabra de Dios como fuente de conocimiento, y que nos ayuda a comprender ciento por ciento el por qué de un mundo tan desastroso. Claro, porque ya hablamos de que Dios no causa el sufrimiento, aun cuando incluso muchos líderes religiosos explícitamente lo culpan a él con frases como "Es la voluntad de Dios que te pasen estas cosas" o "Dios necesitaba un angelito en el cielo, y por eso murió tu bebé", como si aquellas frases fueran muy consoladoras de seguro. Entonces, ¿por qué el mundo es así? Para ello debemos remontarnos muy atrás en el tiempo, al principio de la historia de la humanidad.

No es la voluntad de Dios de que un bebé fallezca

Cuando Dios creó a Adán y Eva, estos eran perfectos. No sufrían ninguna clase de calamidad y eran felices en el pleno sentido de la palabra. Sin embargo, entre todos los seres celestiales que existían, hubo uno que se rebeló. Este ángel consiguió que Adán y Eva le dieran la espalda a Dios. Hasta aquí, es una historia muy conocida, pero detrás de todo esto Satanás (este ángel rebelde) dio a entender algo muy interesante y, por cierto, ofensivo para Dios.

Si leemos con atención en la Biblia, Satanás le dijo a Eva que Dios era un mentiroso, alguien que les estaba ocultado a ella y a su esposo Adán cosas buenas. "No moriréis. Pero Dios sabe que el día que comáis de él serán abiertos vuestros ojos y seréis como Dios, conocedores del bien y el mal", le dijo el diablo a Eva una vez que ella le dijo que no podían comer del árbol del conocimiento. En otras palabras, el diablo le dijo: "Dios les ha mentido. Al contrario: si comen de aquel fruto, serán como Él, y como Él no quiere que nadie lo iguale, por eso les prohibió egoístamente cosas buenas para ustedes". ¡Qué gran mentira! (Génesis 2:16,17; 3:1-5)

Pero eso no es todo: también insinuó que Dios no podía gobernarlos porque les prohibía cosas que los seres humanos podrían disfrutar sin problemas, como decidir qué es lo bueno y qué es lo malo. Eva le creyó, comió del fruto prohibido y luego le convidó a su esposo. Con esto, ellos mismos decidieron qué hacer de manera alejada de Dios, dándole la espalda. Pero, ¿qué tiene que ver esto con el mundo actual? Pues mucho, porque al hacer esto, Adán y Eva decidieron que les iría mejor si decidían por ellos mismos en vez de dejarse guiar por Dios... sí: querían autogobernarse.

Dios podría haber eliminado a los rebeldes de manera inmediata: estaba en su derecho. Dios les había dado absolutamente TODO lo que necesitaban para ser felices, y aun así lo rechazaron. Pero esta escena de rebeldía lo estaba viendo su hijo Jesús y los millones de ángeles alrededor. ¿Qué impresión se habrían llevado si Dios hubiera destruido a quienes se rebelaron? Podrían haber concluido que Dios tuvo miedo, y que Satanás tenía razón en sus cuestionamientos. Por eso, en su sabiduría, Dios permitió que Satanás demostrara que los humanos podían gobernarse mejor solos que con Dios.

¿Por qué tanto tiempo?

Pensemos en un profesor que enseña en su clase que 2 más 2 son 4. En eso, un alumno lo increpa diciendo que en realidad 2 más 2 son 6. El profesor tiene claro que el resultado es 4. Tiene dos opciones: puede echar al alumno de la clase, pero quizá sus compañeros murmuraran que el profesor tenía miedo de que el alumno demostrara que tenía razón. La otra opción es, justamente, dejar que el alumno rebelde intente demostrar que 2 más 2 son 6. Finalmente, cuando quede DEMOSTRADO que el alumno estaba equivocado, entonces todos sabrán que el profesor está CAPACITADO para enseñar a la clase.

¿Quién está más capacitado para dirigir una clase? ¿El alumno o el profesor?

Al igual que el profesor de la ilustración, Dios ha permitido que los humanos se autogobiernen durante todo este tiempo, y bajo la influencia del Diablo. Sí, porque eso dice la Biblia: "El mundo entero está bajo el Maligno" (1 Juan 5:19). Y por eso el mundo está como está: porque la Biblia dice sin tapujos que "el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos", es decir, no puede autodirigirse, aun cuando han probado cientos de formas de gobernarse (Jeremías 10:23). Esa es la razón por la que hay delincuencia, guerras, enfermedades, muertes, hambre, pobreza, corrupción y un sin fin de problemas que la mayoría desea acabar, pero que no pueden lograrlo (Mateo 24:6-8; Lucas 21:9-11). Así quedará DEMOSTRADO que Dios está CAPACITADO para gobernarnos.

¿Podemos confiar en que la Biblia dice la Verdad?

Pon a prueba lo que dice la Biblia y convéncete. 2 Timoteo 3:1-5 dice, entre otras cosas, que los seres humanos serían "amadores de sí mismos, soberbios, desobedientes a los padres, impíos, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos". ¿Acaso no es un fiel reflejo de la sociedad en la que vivimos? Y a eso súmale las desgracias que menciona Mateo y Lucas. La Biblia dice la verdad: son cosas que deben pasar.

Ahora entendemos por qué el mundo es así de malo

¿Significa esto que no hay esperanza para el futuro? Creo que ya es suficiente de malas noticias. En la tercera parte veremos las razones que tenemos para ver el futuro de manera optimista y lleno de esperanza. ¡Ánimo amigo/a! Se vienen tiempos mejores. ¡Saludos!

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4 Comentarios

  1. Muy buen artículo Panchito. Da para pensar. Y ojalá que todo esto tan malo que vivimos pronto pase, tal como tú lo dices. ¡Saludos!

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    1. En realidad no lo digo yo Wladimir. La Biblia lo explica super bien. En la tercera parte podrás ver cómo Dios se encargará de todo este problema.

      Gracias por tu comentario y por ser un activo comentarista de lo que escribo. Espero que también escuches nuestro podcast, ahora que tendrá un horario fijo y más fácil de seguir :D

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  2. A mi la duda que me surge es... ¿era necesario tanto tiempo? O sea, entiendo el punto de querer demostrar quién tiene la razón, pero han pasado milenios... ¿no será mucho?

    Ojalá que pronto esto se acabe. El mundo va de mal en peor... Saludos!

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    1. Hola Anónimo. Gracias por visitar "Donde Panchito".

      Pues, es cierto que ha pasado muchísimo tiempo, pero comprendiendo las cuestiones implicadas en el asunto, que no son cosas superfluas, sino cosas profundas, era necesario que pasara todo este tiempo para que, al final de éste, no quedara ninguna duda de la legitimidad de Dios de gobernarnos. Para ello, los seres humanos han probado, y seguirán probando de seguro, muchas formas de autogobernarse. Pero todas han fracasado, o fracasarán. Eso es lógico porque no fuimos creados para estar lejos de nuestro Creador.

      Con miles de años a cuestas, estamos próximos a ver cómo Dios dice "Basta" y se encargará personalmente de demostrar que es sólo Él el capacitado para gobernar la tierra y sus habitantes quienes quieran someterse a su gobierno de manera voluntaria. ¿Qué hará Dios que sea distinto a lo que han intentado hacer los gobiernos humanos? Eso lo hablaré en la tercera parte.

      Saludos para ti. Espero que vuelvas pronto por aquí y, si comentas de nuevo, déjame tu nombre con confianza.

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