domingo, 5 de abril de 2009

073. Amor eterno

Podrá nublarse el sol eternamente;
Podrá secarse en un instante el mar;

Podrá romperse el eje de la tierra
Como un débil cristal.
¡Todo sucederá! Podrá la muerte 
Cubrirme con su fúnebre crespón;
Pero jamás en mí podrá apagarse
La llama de tu amor.

Gustavo Adolfo Bécquer


*: Una pequeña sección para el amor...

#: ¿Dedicada? Mmm... puede ser... al fin y al cabo a todos les pasa: el amor toca a nuestra puerta. En mi caso... de a poco le estoy abriendo :P...

martes, 31 de marzo de 2009

072. ¿Qué sucede con las tradiciones hoy en día?

Ensayo basado en la clase de "Tradición", efectuada el 6 de octubre de 2006, en la clase de Lenguaje y comunicación. Actualizado el 11 de mayo de 2025.

¿Le suena a usted la palabra “tradición”? Seguramente sí. Es un término familiar para todos nosotros. Pero, ¿siguen existiendo las tradiciones en la actualidad? ¿Se respetan como antes, si es que aún perduran? Para responder estas preguntas, es fundamental comenzar por comprender qué es exactamente una tradición.

Según la Enciclopedia Norma (1991), tradición es:

“La transmisión, generalmente oral, efectuada de generación en generación, de hechos históricos, obras literarias, costumbres, leyes, doctrinas y leyendas. // Costumbre, doctrina, hábito establecido.”

A partir de esta definición, entendemos que una tradición es la transmisión de hechos o costumbres a lo largo del tiempo con el fin de mantenerlos vigentes. Ejemplos de tradición podrían ser obras como Don Quijote, transmitida y valorada por generaciones; la Biblia, el libro sagrado que ha perdurado más que cualquier otro; o el legado musical de Mozart, entre otros.

Desde tiempos antiguos, los pueblos han cultivado costumbres que han sido transmitidas de padres a hijos, convirtiéndose en tradiciones. Un claro ejemplo es la Pascua judía. Según la Biblia, Dios instruyó a los israelitas, por medio de Moisés, sobre cómo celebrarla conmemorando la liberación de Egipto. Esta celebración debía repetirse anualmente y enseñarse a las nuevas generaciones. De no haber sido así, esa tradición se habría perdido. En Deuteronomio 6:6-7 se nos dice:

“Estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón. Se las repetirás a tus hijos, y les hablarás de ellas estando en tu casa y andando por el camino, al acostarte y cuando te levantes.”

Otro ejemplo es la Cena del Señor. El apóstol Pablo recibió directamente de Jesús las instrucciones sobre esta celebración y las transmitió a las congregaciones cristianas, estableciendo así una tradición cristiana. En 1 Corintios 11:2 y 23 se menciona esta enseñanza. Jesús mismo dijo:

“Haced esto en memoria de mí” (1 Corintios 11:24-25).

Estas tradiciones no surgieron de la nada, sino que se mantuvieron gracias a una base sólida: la comunicación fiel de sus principios a las nuevas generaciones. Como dijo Shakespeare, las tradiciones son como árboles firmemente enraizados. Si la raíz es débil, el árbol no sobrevivirá. Así ocurrió con los israelitas y los cristianos del primer siglo: conservaron sus tradiciones con raíces firmes, transmitiéndolas fielmente y permitiendo que dieran fruto.

Pero volvamos al presente: ¿siguen existiendo las tradiciones hoy? ¿Se respetan como antes? El escritor Rimbaud comparó la tradición con una naranja arrugada: aún existe, pero ha perdido su vitalidad. Tomemos nuevamente el ejemplo de la Cena del Señor. Aunque Jesús la instituyó como una tradición solemne, muchos hoy han dejado de observarla o han sustituido su significado por prácticas más comerciales, como la Pascua moderna con huevos de chocolate y consumismo. Esto representa una pérdida de respeto por la esencia original de la tradición cristiana.

Entonces, ¿quién debe encargarse de preservar las tradiciones? La respuesta es clara: nosotros. Como dijo Camus, “sin tradición, no hay padre”. Es decir, si no conservamos nuestras tradiciones, perdemos nuestras raíces, nuestra identidad. Yo creo firmemente que las tradiciones aún existen, pero están en peligro de extinción. Es urgente que las revivamos. Debemos cuidar aquellas tradiciones que tienen un valor espiritual, que fortalecen nuestra fe y nos conectan con nuestras raíces más profundas.

Participemos activamente en las tradiciones que realmente importan, aquellas que edifican el espíritu. No dejemos que el mundo, dominado por la superficialidad y el materialismo, nos aleje de lo esencial. Si logramos mantener vivas nuestras tradiciones, las generaciones futuras también podrán disfrutar de su riqueza y significado.

sábado, 28 de marzo de 2009

071. Arruinando la Tierra... ¿Hasta cuándo? Parte 1


Muchas personas de hoy en día todavía no creen que estemos ante una crisis medioambiental sin precedentes en la historia de la humanidad (lee mis artículos al respecto). Hasta hace 300 años la vida entre la naturaleza y los seres humanos era relativamente normal. La revolución industrial todavía no comenzaba. Tampoco había centrales hidroeléctricas, ni grandes fábricas, ni mucho menos automóviles.

miércoles, 25 de marzo de 2009

070. Vacaciones Punta Arenas 2009 | Pronto


Hoy les quiero mostrar una foto que me saqué en la hermosa ciudad de Punta Arenas durante mis vacaciones de este año. Es un pequeño adelanto de mi próxima serie: "Punta Arenas 2009", que estrenaré una vez terminada la serie "Coihaique 2008". ¡Pronto! ¡Saludos!

martes, 17 de marzo de 2009

069. Automirada hacia mi persona

Presentado en el electivo de comunicación.
Asignatura de Problemas de Conocimiento.
11 de agosto de 2006.


"Muchas veces me he encerrado en mi habitación a buscarme a mí mismo. La mayoría de las veces lo hago voluntariamente para poder reflexionar sobre mi vida, pero ayer tuve que encerrarme en mi dormitorio obligatoriamente.

Verán, ayer jueves llegué del colegio listo para dar la prueba de matemáticas cuando, de repente, me acuerdo de la "tareilla" de Problemas de Conocimiento. Desesperado, traté de comenzar mi autoexamen ahí mismo en la sala, pero me fue imposible. Decidí entonces postergarlo hasta la tarde.

Cuando el sol ya había desaparecido tras el horizonte y la luna salía a mostrarnos la cara... esperen... ¿No que estaba nublado? ¡Hey! No se veía la luna... Pero nadie está pendiente de ello. La cosa es que preferí recibir inspiración para mi ensayo en mi computadora.

¿Cómo soy físicamente? Hace unas dos semanas fui al médico y supe cuánto medía y pesaba a esa fecha: mido 1.80 m (no se nota, ya que, como los que me conocen deben saber, tengo algunos problemas con mi columna: me encorvo cuando camino) y peso 81 kilos (dicen que estoy más flaco, pero cierta persona [ejem...] no me ha dicho eso... eso es tema para otro ensayo). Tengo el pelo rubio (¿Qué?)... No, en realidad lo tengo negro. Ojos verdes, contextura... creo que media. Tenía el pie plano, hasta que fui a terapias con esa estúpida pelotita con estrellitas, y que tenías que tomar las polquitas con el pie y toda esa burrada. No me considero lindo (aunque muchas me dicen lo contrario jaja, what?). Eso sería en aspecto físico.

Sicológicamente hablando me puedo resumir en una sola palabra: payaso. Payaso en el buen sentido de la palabra. Soy, a mi juicio, simpático, generoso (cuando puedo), tierno (???), sociable y muy, pero muy comunicativo. Pero, como todos los seres humanos, tengo defectos, y los reconozco: soy bastante picota en algunas ocasiones (¿eh? ¿Cómo es eso?). Me considero una persona un tanto conversadora y, lo peor de todo, según yo, es que no expreso realmente las cosas que siento, salvo en casos muy especiales (ja, ni crean que entraré en detalles)... creo que esto de ocultar mi realidad ya lo había tocado en otra asignatura del electivo... no entiendo por qué lo hago, pero no soy enteramente feliz cuando lo hago. Me siento como si estuviera detrás de una máscara, ocultando todo lo que realmente soy y lo que me sucede. Siendo bastante claro, sólo unas pocas personas me conocen verdaderamente. Y me da lata tener que fingir, pero por alguna razón lo hago.

Me considero chistoso, aunque algunos estén hartos conmigo; súper sociable, como comenté hace un rato. ¿Sociable? Me gusta conversar con todos los que pueda y con los que tengo realmente interés. Eso no significa que voy al centro y me paro en medio del paseo peatonal a conversar con todo el mundo, no no no. Pero es interesante conocer gente nueva y nuevas amistades.

Apropósito de amistades, trato en lo posible de conservarlos. Aunque, por abecé motivos, muchas de mis amistades han quedado en el camino, los amigos (y amigas, obvio) que tengo los valoro y los conservo, porque me son importantes. Es que no puedo vivir solo... necesito gente a mi lado, y pienso que todos los seres humanos, como sociables que somos, desean vivir acompañados de amigos. Por eso visito constantemente a mis amigos de mi curso paralelo, el 3ro "B".

Aunque me cuesta reconocer que soy picota, muchos me dicen que soy así, especialmente mis hermanos. No me considero un enojón en extremo (a menos que me molesten en demasía). Me cuesta enojarme y, de hecho, para mí, no vale la pena enojarse. No tiene sentido. Hay que ser feliz y vivir con alegría: sonreír para vivir.

Creo que eso ha sido todo. Dar más detalles de mis características sería usar hojas y hojas y más hojas en este mini-ensayo.

¡¡Ah!! Se me quedaba en el tintero.

¿Creen que soy tierno? Jajaja, a mi juicio no es que sea tierno con determinadas personas. Soy más respetuoso que tierno, y eso le consta a cualquiera de ustedes, ¿verdad? Aunque es verdad que a nosotros los hombres (y ahora específico que somos nosotros los varones) nos cuesta ser tiernos (en el sentido absoluto de la palabra) y expresar sus sentimientos. ¿Quién está de acuerdo conmigo?

Ahora sí, para dejar de latearlos con mi vida y con mis cualidades físicas y psicológicas. De antemano muchas gracias por su atención y nos estamos viendo.

Atentamente Panchito"