409. Panchito COVID

Después de más de dos años de pandemia, me he contagiado de Coronavirus. En este artículo conocerás los detalles de cómo me enteré de mi contagio
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Ya llegué a perder la cuenta de cuánto tiempo llevamos conviviendo con esta famosa pandemia del COVID 19... ¿Tres años ya? Sipos... en diciembre se cumplen tres años desde que comenzó esta enfermedad que, sinceramente, nos ha cambiado la vida a todos, sin excepción. Y durante todo este tiempo había sobrevivido al virus. Y era loable porque trabajo repartiendo insumos médicos y claramente estoy más expuesto.

Recuerdo cuando comenzó la pandemia y los hospitales no daban a basto para recibir a la gente contagiada. Muchas veces me tocó pasar por pasillos atestados de personas sospechosas de COVID o lisa y llanamente contagiadas con la enfermedad. Y claro, me daba cosita... y jamás me contagié. Pero, hace un poco más de un mes... el Coronavirus llegó a mi puerta.

Yo tengo todas las dosis de vacunación que exige el gobierno acá en Chile que, al día de hoy, son cuatro. Eso, sumado a las medidas de higiene y prevención, había hecho que no me contagiara. Pero, como les escribí más arriba, llegó el día en que me enfermé. Tenía tos, dolor de cuerpo y mucha congestión nasal. Me dolía la garganta y estaba desganado. El último día que trabajé antes de ir a médico, llegué a eso de las 2 de la mañana, y tuve que descargar unas cosas de la camioneta bajo la lluvia. Llegué empapado a casa.

Por eso, cuando comenzaron los síntomas mencionados al día siguiente, pensé que me había agripado. Ese día martes estuve en cama todo el día tomando agüita de hierbas hechas por mi madre. Pero los síntomas no disminuían. Al contrario, me sentía peor. Así que pedí hora con un médico general y justó tenía hora para el día siguiente, por la mañana.

Al llegar al centro médico me tomaron la temperatura y marqué sobre 38 grados. Me preguntaron el motivo de mi visita y les dije que había ido a médico para que me enseñara a cocinar panqueques porque me sentía muy enfermo. Me mostraron un pendón con algunos síntomas del coronavirus y les indiqué las que tenía. De inmediato activaron el "código 2". "¿Qué diantres es eso?", pensé.

"Vamos a tener que llevarlo a una zona de aislamiento preventivo", me indicaron. Pensaba que me llevarían de inmediato con un médico, en vista de que era un posible caso de COVID... pero no. Primero debía pagar la consulta pos... está bien que estés enfermo y puedas contagiar a los demás, pero plata es plata... no atienden gratis.

Una vez pagada mi consulta me llevaron al segundo piso y ahí había una zona delimitada de color rojo, donde ya había un joven en la misma situación que yo. Esa zona aislada estaba a vista y paciencia de todo el mundo, por lo que todas las personas que pasaban por ahí sabían que podíamos estar contagiados con COVID. Algunos pasaban sin mirar... y otros miraban con extrañeza.

Aquí ya me daba cuenta que la cosa iba en serio

Una hora me tuvieron ahí. Mi hora de atención era a las 10:15 hrs. Y me tuvieron una hora esperando pos, aun pagando por mi consulta y siendo sospechoso de COVID (me imagino que la cosa no es muy distinta en los hospitales públicos). Finalmente me atendieron y, luego de examinarme, me mandaron a hacer un test PCR ese mismo día, por la tarde. Y el resultado... POSITIVO (véase la imagen del principio).

Me llamaron del servicio de salud por mi aislamiento que duró hasta el domingo de esa semana, aunque la cuarentena fue muy rara en realidad, porque sólo fueron 4 días. Algo expliqué en este vídeo que les dejo a continuación: 



El jueves empeoré y el bendito virus me tiró a la cama. Estuve con fiebre y con mucha congestión. Y todo esto me pasó con las cuatro dosis. No me quiero imaginar qué hubiera pasado si no me hubiera puesto las vacunas.

Esos días de encierro fueron fomes, muy fomes. No podía salir y nadie podía venir a verme a casa. Aproveché de continuar con mi blog y otros quehaceres personales. Finalmente mi cuarentena pasó y, gracias a Dios, todo esto no pasó a mayores, ni tampoco contagié a otros, como a mis papás por ejemplo.

Igual aproveché de descansar esos días



Todo esto que les he relatado me hace pensar que, por mucho que algunos nos quieran hacer creer que la pandemia es una invención o que ya pasó lo peor, lo cierto es que seguimos en peligro. Sigue muriendo gente por causa de esta enfermedad, y veo cómo muchos ya ni siquiera usan mascarilla en lugares cerrados, ni se vacunan ni nada, demostrando una terrible falta de respeto y de empatía hacia los demás. Por eso, les digo sinceramente: cuídense, protéjanse y hagan caso a lo que digan los que saben del tema. Así podremos, ojalá prontamente, salir de esto... aunque con esto de la viruela del mono, pareciera ser que la cosa da pa' rato. ¡Saludos a todos!
 

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